La victoria arrasadora de Donald Trump y su regreso triunfal a la Casa Blanca alimentan las expectativas del gobierno nacional que busca un nuevo acuerdo con el FMI. Por eso, Milei sueña con que Trump interceda a favor de Argentina y destrabe las negociaciones con la directora del organismo, Kristalina Georgieva. De allí vino la desesperación del león fascista por sacarse la foto con el nuevo presidente norteamericano en la cumbre de Acción Política Conservadora (CPAC). Lo paradójico es que el admirador confeso de Trump ha sido ignorado olímpicamente por su ídolo que no le atiende el teléfono ni ha querido responder sus mensajes sociales. ¡Hasta el fascista norteamericano le escapa a Milei y no quiere tenerlo cerca ni en figuritas…!
Más allá de las sonrisas, los abrazos y las promesas, para que el gobierno nacional reciba la ayuda de Trump, debe someterse a los intereses norteamericanos. Por un lado, tendría que cortar de cuajo los vínculos comerciales con China, algo muy difícil teniendo en cuenta el acercamiento reciente de la Casa Rosada hacia las inversiones asiáticas que siguen interesadas en cerrar negocios. De hecho, funcionarios oficialistas viajaron a Beijing y Shanghái buscando seducir a los capitales chinos. Otro dato no menor, fue la advertencia amistosa del presidente Xi Jinping quien, en la cumbre del G-20, le recordó al líder libertario que, si quiere continuar recibiendo la financiación de los Swap y algún que otro crédito para sostener la economía local, debe privilegiar los intereses comerciales de las empresas chinas en Argentina y reactivar la obra de las represas en Santa Cruz.
Aunque tanto Milei como Trump son representantes políticos del fascismo global, ambos tienen perspectivas distintas en cuanto a la economía. El futuro presidente del gendarme mundial, en sintonía con lo que sucede a nivel global, propone un programa comercial e industrial proteccionista para cuidar a la burguesía nacional. Por consiguiente, está dispuesto a evitar la introducción de cualquier producto que destruya el mercado interno y lleve a la quiebra a miles de agricultores o pequeñas empresas. A pesar de la euforia del fascismo vernáculo, resulta crucial observar cómo la nueva alianza con el líder de la Casa Blanca puede afectar a sectores del campo y la industria argentina si el gobierno de Trump toma medidas para salvaguardar la economía de los Estados Unidos
A contramano de la tendencia global, Milei, representante del libre mercado en su máxima expresión, abre las puertas a las importaciones que destruyen la industria local, como le remarcó Paolo Rocca, dueño de Techint. En ese contexto, la Unión Industrial Argentina (UIA) puso el grito en el cielo contra la entrada indiscriminada del acero proveniente de China que se deshace ventajosamente de su propia crisis de superproducción. Por eso, los grandes dueños de las fábricas están en pie de guerra contra el gobierno libertario. El faltazo, sin precedentes, del presidente y su ministro de Economía en la cumbre anual de la UIA evidenció el enfrentamiento con los popes industriales que los esperaban para echarles en cara la apertura indiscriminada de exportaciones que aniquilan la producción local. Por ahora, para calmar a los barones del acero, de las automotrices y textiles, el oficialismo libertario les prometió profundizar la reforma laboral para flexibilizar y abaratar el costo de los trabajadores. Dicho de otro modo, tanto la patronal como su gobierno fascista vienen a destruir los derechos de nuestra clase. Que nuestro silencio no sea cómplice de nuestros enemigos, organicémonos con nuestros compañeros y defendamos lo que nos corresponde.
Por otro lado, el cachetazo diplomático y la tirada de orejas que recibió el energúmeno Javier Milei en la cumbre del G-20 en Brasil fueron la perlita mediática del mes. El pobre leoncito de peluche quiso hacerse el guapo con los pesos pesados del mundo, que le bajaron los humos a sus intentos de boicotear la cumbre. Primero, lo atajó públicamente el presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuyo discurso fue censurado por orden de la Casa Rosada y sus medios de propaganda. Luego, en privado, lo presionó el presidente de Francia, Macron, por el acuerdo Mercosur-UE. También le recordó que respete los DD. HH. y la memoria de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon de Doubs, desaparecidas durante la dictadura genocida. De paso, el mandatario francés señaló que París es parte del directorio del FMI, por lo cual Milei se tiene que portar bien si desea una nueva renegociación de la deuda. Por su lado, Lula da Silva, el anfitrión, lo punzó para que firmara el documento final y se callara la boca. Tan abrumado quedó el “pobre” Milei en las grandes ligas de la política internacional, que ni siquiera quiso salir de la habitación para sacarse la foto final con los líderes del G-20. Triste, solitario y final…
En un contexto recesivo, caracterizado por la inflación y el desempleo, el gobierno de la clase dominante se aferra a su plan de ajuste antes de que explote la bomba del estallido social. Los fascistas de la Casa Rosada desean apurar su plan privatizador al ritmo de una lenta, pero sostenida resistencia social que comenzó a fermentar con la lucha de los jubilados, se extendió masivamente con el movimiento universitario y empieza a germinar entre los trabajadores.
Despegado totalmente de la realidad, el presidente Milei piensa que es Superman, mientras el 48% de su base de votantes no volvería a reelegirlo. Los delirios de grandeza del amigo de Conan no tienen límites. Su “realidad” son las redes sociales, algo que lo aleja de las bases materiales de los millones de argentinos desilusionados con la gestión libertaria. Milei y su grupo de presión de trolls y funcionarios pueden manipular los datos, mentir descaradamente una y otra vez a través de los medios masivos de desinformación, pero no pueden tapar el sol con las manos. La cruda realidad socava la credibilidad del ocupante de la Casa Rosada.
En otras palabras, el ministro de Finanzas Caputo aún se encuentra a la espera de dólares frescos para impulsar el barco que naufraga entre la falta de reservas y la incapacidad de pago de las deudas que vencen en 2025. Aunque lo feliciten por empobrecer al pueblo, por los recortes que matan de hambre a los jubilados y desocupados, por despedir a miles de trabajadores estatales y vaciar la educación y la salud pública, en lo concreto, el FMI no le ha dado ninguna garantía de nada. Por el contrario, exige una devaluación del peso y la eliminación del cepo cambiario como requisitos para un acuerdo. El gobierno sabe que eso sería un suicidio político, pues podría desatar la conflictividad latente, por lo que tiene un margen de maniobra limitado para complacer a los popes de la burguesía financiera. Si el gobierno procede a una devaluación o levanta el cepo o da de baja el impuesto país con las arcas vacías del Central, se arriesga a la hecatombe económica y social y la debacle en las próximas elecciones.
Milei repite el viejo círculo vicioso que llevó al país al colapso en otros tiempos. Una novela conocida con el plan aplicado por la dictadura militar y el gobierno radical de De La Rúa que terminó en tragedia para nuestro pueblo. La tablita cambiaria, la bicicleta financiera (carry trade) y otros artilugios más son jugarretas que llenan de dinero a los inversionistas especulativos. Por ahora, el sector más concentrado del capital bancario aplaude al gobierno. Hacen loas por el dólar paralelo, por la baja del riesgo país y por el éxito del blanqueo de capitales de los evasores fiscales. Mientras dure la fiesta de la timba de la bolsa, la burguesía parasitaria no hace olas. Cuando surjan las señales de la burbuja del gobierno, serán los primeros en fugar sus ganancias y dejar en pampa y la vía al libertario Milei. La clase dominante sabe que la fiesta no durará eternamente y que la gestión libertaria puede saltar por los aires cuando las masas hastiadas exijan que se vayan todos.
Aunque el oficialismo y Juntos por el Cambio, con el apoyo cómplice de políticos radicales y algunos peronistas, lograron mantener el veto al aumento de los jubilados y a las universidades, no pudieron evitar el repudio social. Los fascistas ganaron en el parlamento, pero perdieron ante la masividad de la movilización popular. Fue una victoria pírrica de Milei quien, siguiendo su lógica de enfrentamiento y odio de clase, no supo calcular el costo político y el rechazo social de sus acciones. En ese aspecto, el oficialismo está cavando su propia tumba ante la impopularidad de sus decisiones políticas.
El gobierno nacional quiere privatizar todo lo que pueda ser rematado, como el Belgrano Cargas, Arsat y otras empresas. La intención de vender Aerolíneas Argentinas encontró la resistencia de los trabajadores y los gremios del transporte. Por ahora, el oficialismo no tiene el apoyo ni los votos necesarios en el poder legislativo para lograr su cometido. La venta de los bienes estatales será una ardua lucha contra nuestro enemigo de clase. Ellos vienen por nuestros puestos de trabajo, nuestros derechos y empresas estatales; nosotros deberemos organizarnos para impedir que logren su cometido. No seamos cómplices con nuestra resignación y silencio.
La unidad y combatividad de los trabajadores comienza lentamente a encontrar su rumbo. La huelga general de los gremios del transporte y la creación del frente de gremios combativos, encabezado por aceiteros, ATE y otros sindicatos son señales alentadoras. A pesar de las maniobras dilatorias y entregadoras de la cúpula de la CGT, el movimiento obrero está dispuesto a enfrentar al gobierno antipopular. Ese estado de ánimo es lo que subyace en la nueva ruptura de la central sindical que agrupa a los trabajadores.
Mientras un sector de la burocracia de la CGT apuesta al diálogo y la conciliación de clases con el Estado Burgués, privilegiando sus intereses individuales y negociando la reforma laboral por encima de las demandas del conjunto de los trabajadores; otros dirigentes comprenden inteligentemente el descontento de las bases obreras y tratan de canalizar y contener su rebelión. La renuncia del jefe sindical Pablo Moyano a la CGT y su acercamiento paulatino a la CTA y a otros gremios combativos ejemplifican que las fracturas sindicales, muchas veces, terminan siendo posibles salidas para la organización alternativa de los trabajadores. No es la primera vez que, en momentos de turbulencia social, la superestructura cegestista se fractura. Recordemos, la división por los años 80 entre la CGT Azopardo, cómplice de la dictadura genocida, y la CGT Brasil, de Saúl Ubaldini, enfrentada al plan de los militares. También podemos mencionar el caso del Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), liderado por Hugo Moyano, para derrotar la desindustrialización y el plan privatizador del presidente Carlos Menem. Al actual cimbronazo en las altas esferas sindicales, nosotros debemos verlo como una oportunidad para organizar la conciencia y la lucha de los trabajadores. Mientras la burocracia traidora pacta con el gobierno los términos de la reforma laboral, el conjunto de los trabajadores debemos empujar para dirigir la lucha en función de nuestros intereses.
Hay miles de trabajadores que quieren defender sus puestos de trabajo, sus derechos laborales, el salario y la estructura productiva y de servicios del país. Para impulsar el crecimiento del movimiento, debemos construir herramientas que cooordinen todas y cada una de las luchas, ampliando la solidaridad y unificando como un solo puño todos los reclamos.
También, para alcanzar esa necesaria unidad del campo popular es fundamental que las bases peronistas continúen luchando, construyendo la unidad por abajo, sin esperar nada de sus direcciones que las abandonaron cuando más las necesitaban. Esa base leal, que esperó inútilmente que sus dirigentes políticos derrotados en la última elección, que puede encabezar la resistencia contra el fascista Milei, es la que pelea sola y dispersa por la educación pública, por sus salarios, por su jubilación y por la comida en los barrios populares. Los miles de trabajadores peronistas que luchan contra los despidos, los tarifazos, la persecución a los movimientos de DD. HH. están hartos del ninguneo de los jefes de la lapicera, del candidato a dedo y de todas las maniobras de la vieja política que supo ejercer la otrora jefa espiritual del movimiento. Sus seguidores no olvidan que la exvicepresidenta le deseó buena suerte a Milei. El peronismo de a pie está cansado de la disputa interna de la dirigencia subida al carro electoral del año que viene, cuando la lucha por los derechos del pueblo es AHORA.
Mientras las bases peronistas enfrentan al león fascista, el heredero de Néstor se dedica a horadar y criticar públicamente a los gobernadores de sus propias filas. Aquellos que años atrás censuraban los reclamos a la administración kirchnerista con la frase de “no hacerle el juego a la derecha”, hoy son los primeros en disparar fuego “amigo” contra el gobernador de la provincia más grande del país. Nos preguntamos: ¿eso no es ser funcional a los intereses del enemigo de clase? ¿Acaso no es fomentar la fragmentación y la dispersión del movimiento de masas? Un peronismo dividido y quebrado internamente solo beneficia al gobierno fascista. ¿Qué sentido tiene atacar velada o públicamente a quien hoy, con su gestión, aglutina las esperanzas de las bases peronistas que piden un recambio y una política distinta frente al fracaso del autoritarismo del dedo y la lista única? ¿Para qué sirve limar a un candidato que fue reelegido legítimamente y se enfrenta al oficialismo que lo ahoga quitándole fondos para su gestión? La guerra retórica de la nueva presidente del PJ, condenada e inhabilitada recientemente para ejercer cargos públicos, contra el gobernador de su riñón, es peligrosa, por no decir sospechosa. No hay que confundir al enemigo principal y menos aún trabajar (¿inconscientemente…?) en su favor. Sostener una política de enfrentamiento para acumular todo el poder dentro del peronismo, sin hacer autocrítica ni escuchar el reclamo de sus bases ni comprender que su tiempo pasó es de una enorme mezquindad que, objetivamente, es funcional a Milei.
Miles de peronistas honestos y combativos están indignados con la autoproclamada conductora del peronismo; molestos con razón porque no quieren aceptar el regreso de la vieja política que los llevó a la derrota y al rechazo de amplios sectores de las masas. A ellos les decimos que no bajen los brazos, que no esperen nada de sus viejos dirigentes que tienen otros intereses pues trabajan para la clase dominante. A las bases desencantadas con las autoridades máximas del PJ, las instamos a seguir transitando el camino de la unidad en la base que se forja en cada lucha y a que busquen alternativas de organización del campo popular por afuera del manejo de aparatos. Es importante confiar en nuestra clase por encima de los deseos de expresidentes.
Se acerca fin de año y el gobierno quiere vendernos un paraíso dibujando números y estadísticas, mientras el pueblo sigue masticando desencanto y desilusión. El oficialismo soberbio cree estar por encima de las contradicciones políticas y sociales que subyacen y se desarrollan bajo sus pies. Milei, enfrascado en aplicar su presupuesto 2025, ningunea los reclamos y pedidos de los gobernadores aliados que exigen compensaciones a las arcas provinciales, reintegros para jubilados y trabajadores estatales y fondos para obras públicas suspendidas. En la disputa entre gobernadores, senadores y diputados por conseguir un mejor reparto de los recursos para el año próximo va naciendo una oposición que amenaza con trabar el plan de la gestión libertaria. El líder de la Casa Rosada no quiere ceder arriesgándose a perder el control del Congreso y que le volteen el DNU que le permite a Caputo refinanciar la deuda con el FMI. Veremos muchas traiciones y volteretas palaciegas de los políticos burgueses a medida que se acerque el tratamiento del presupuesto.
Los trabajadores y el campo popular, debemos seguir bregando, pacientemente, por la unidad para enfrentar a la gestión fascista. Todo está en desarrollo, todo es un proceso de acumulación. Lo que hoy parece estático, mañana puede convertirse en un movimiento indetenible. Continuemos nuestra tarea de construir herramientas y espacios amplios que permitan a nuestro pueblo un mayor progreso organizativo, elevando su nivel de conciencia, mostrándole las debilidades y los planes del enemigo. Los trabajadores debemos aprender de cada conflicto, de nuestras victorias y derrotas, para sacar las conclusiones que nos preparen mejor para la próxima batalla. Nuestra fuerza es la unidad. La unidad es nuestro brazo ejecutor para la organización que necesitamos. Y la organización es nuestra herramienta más poderosa contra los que nos explotan y oprimen, nos quitan derechos y hambrean, nos reprimen y creen que somos un número más en sus cuentas. Están cebados porque nos creen débiles. Podemos demostrarles cuánto se equivocan. Lo hemos hecho en otros momentos de nuestra historia, de nosotros depende que volvamos a mostrarles que el poder puede estar en nuestras manos… ¡A vencer y vivir!

El orden multipolar sigue afianzándose sobre sus sólidas raíces, mientras continúan tambaleando las viejas estructuras dominadas por la burguesía financiera norteamericana que ve frente a sus pies un vacío hacia el cual su caída es inevitable. Como venimos advirtiendo, el ocaso del viejo orden unipolar significa la pérdida de la hegemonía del imperialismo basada en la especulación financiera y el saqueo de los recursos a los países menos desarrollados para los cuáles el dólar y los organismos de crédito internacional han sido las principales herramientas. Hoy se están vislumbrando las bases del orden multipolar, llamadas a reemplazar a las anteriores. Es decir, se van consolidando las condiciones necesarias para que lo viejo acabe de morir y lo nuevo termine de nacer. Aquí debemos ser claros: los BRICS, encabezados por Rusia y China, no encarnan un proyecto socialista: son un emergente dentro del capitalismo que aboga por el desarrollo industrial y tecnológico, mediante acuerdos de mutua conveniencia entre los distintos países, rompiendo con la antigua división del trabajo mundial impuesta por las potencias imperialistas.
La reciente victoria electoral del republicano Donald Trump en los EEUU es un emergente del contexto descripto anteriormente. Trump, que deberá enfrentarse a una situación económica muy compleja en la que se incluye una deuda pública de 36 billones de dólares (dos veces el PBI norteamericano), aumentos históricos de la inflación y del desempleo y una preocupante inestabilidad social, entre otras cosas, es un representante de la burguesía local yanqui. No es llamativo que, luego de los resultados de los comicios, una de sus primeras acciones haya sido ponerse en contacto con los mandatarios de China, Rusia, India y Brasil (todos miembros fundadores de los BRICS), pues es previsible que sus políticas puedan llegar a consistir en un entendimiento con ellos con el objetivo de hacer negocios. En su mandato anterior ya hemos constatado que, en su plan económico, se articulan el proteccionismo (recordar los altos aranceles a la producción siderúrgica china) y la repatriación de las industrias que, décadas atrás, han emigrado en busca de menores costos en la mano de obra.
La contundencia de la victoria electoral del magnate republicano ha sido tal que ha disuadido a sus rivales de emplear cualquier tipo de fraude como se sospecha el que fuera ejecutado en las anteriores elecciones presidenciales que dejaron a Biden como ganador. Vale recordar que, en aquél entonces, Trump se negó a reconocer su derrota, lo cual derivó en que miles de sus partidarios asaltaran el Capitolio semanas antes de la asunción del nuevo presidente. Es necesario hacer un recuento de estos hechos para evaluar la peligrosa situación social interna pues hasta podría derivar en una guerra civil. Como mencionamos, este contexto donde se suman el desempleo, la recesión, la dificultad de los jóvenes de poder alquilar viviendas (no hablemos ya de la posibilidad de comprarlas), más otros factores, es el que ha dado como resultado el regreso de Trump a la Casa Blanca. Por otra parte, se agrega, también, el rechazo de gran parte de la población a las políticas del partido demócrata orientadas a priorizar, formalmente, la garantía de los derechos de las minorías, mientras que, a la gran parte de los trabajadores norteamericanos, les cuesta cada vez más satisfacer sus necesidades básicas porque se encarecen sus costos de vida y aumentan el desempleo y la recesión de la economía.
También, queda por ver cuál será el comportamiento del sector de la clase dominante norteamericana que ha quedado relegado tras la derrota de la candidata demócrata Kamala Harris: la burguesía financiera, dueña del complejo industrial armamentístico, que viene amasando enormes fortunas con las guerras en curso. Por lo pronto, la actual gestión, en conjunto con los gobiernos de las principales potencias europeas, están intentando maniobras para dejar embretado al gobierno de Trump en Ucrania, a sabiendas de que el republicano ha declarado varias veces su intención de terminar con el conflicto. En ese sentido se inscriben los anuncios del gobierno de Biden de realizar nuevos envíos de ayuda financiera a los ucranianos y la entrega de misiles de largo alcance, como los ATACMS norteamericanos y los storm shadows británicos, constituyendo, además una grave afrenta a Moscú, cuya paciencia Occidente viene poniendo a prueba cada vez más peligrosamente.
Por otra parte, el correr del tiempo sigue operando contra el dólar: sin respaldo en la producción real ni apoyo del comercio del petróleo saudí (que ha salido de su órbita), abarca cada vez menos margen en el comercio internacional frente al impulso de los BRICS y su tendencia al intercambio en sus propias monedas. La cumbre del bloque celebrada a finales de octubre en Kazán, Rusia, significó un hito en ese sentido. Por un lado, se oficializó la entrada de varios países que habían solicitado su ingreso como nuevos “socios” y, por otro, se formalizó el lanzamiento de la plataforma de pagos BRICS Pay diseñada para operar con las monedas nacionales de sus integrantes. Su implementación será gestionada por un consorcio de empresas de forma descentralizada. Es decir, se están sentando las bases de las distintas estructuras y organismos que reemplazarán a los viejos tales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el sistema de pagos Swift, etc., dirigidos históricamente por la burguesía financiera imperialista norteamericana y que tienen sus días contados.
En el oriente ucraniano el ejército ruso continúa avanzando sin mayores problemas. La recuperación total de Kursk es casi un hecho y el avance de las tropas rusas en Lugansk parece indetenible ante su enemigo diezmado, cuyo frente se desmorona sin pausa, más allá de las mentiras de los grandes medios de desinformación occidentales. Los próximos días serán determinantes ante la expectativa generada por la decisión de Europa y Estados Unidos de proveer a Ucrania de armas que pueden atacar el interior del territorio histórico ruso. No habrá muchas opciones: Moscú viene ganando en el frente militar, sino que cuenta con armas superiores a las occidentales. Por ello, será su gobierno quién determine las condiciones para poner fin al conflicto. Podemos suponer que consistirán en la anexión de todo territorio al Este del Río Niéper y la región costera de Odessa, que pasaría a conformar un corredor hacia Transnitria, pequeño país pro ruso ubicado dentro del territorio de Moldavia que declaradó su independencia en 1991. Reconocida por Rusia, su independencia nunca fue aceptada por el gobierno moldavo. Sin embargo, cuenta, aproximadamente, con 1700 tropas integrantes del Grupo Operativo del Ejército ruso que controlan los arsenales que llegaron después de la desintegración del bloque socialista. Por otra parte, actualmente, Moldavia está siendo preparada por la OTAN para ser un nuevo posible foco de conflicto con Moscú en caso de finalizar la guerra en Ucrania.
El reciente ataque ruso sobre el complejo militar industrial Yuzmash, en Dnepropertrovsk, ha aterrorizado no sólo al payaso fascista de Zelenski, sino también a sus amos otanistas. La tecnología de los misiles empleados (Oreshnik) representa un salto cualitativo desconocido por Occidente. Los Oreshnik (avellana en español) son misiles balísticos de alcance intermedio que pueden desplazarse a una velocidad de mach 12 (3kms, por segundo) con una sorprendente precisión, por lo que podrían alcanzar blancos en cualquier capital europea en pocos minutos. En la ofensiva, se emplearon misiles sin carga explosiva, por lo que el daño cometido sólo por fuerza cinética cumplió sus objetivos y fue el mínimo que pueden causar este tipo de misiles que pueden cargarse con ojivas nucleares. Aunque los daños pasaron a ser información clasificada inmediatamente, ha trascendido que fueron eliminados militares extranjeros ubicados en los subsuelos del complejo que funcionaba desde la época de la Unión Soviética. A pesar de los resultados casi nulos del ataque con los ATACMS y Storm Shadows por parte de Ucrania -operados por militares extranjeros- la respuesta rusa debe tomarse como una seria advertencia a las calenturientas cabezas guerreristas de la OTAN: con el uso del Oreshnik, Moscú les ha ganado la carrera armamentística pues la OTAN no dispone de NINGÚN sistema de defensa que pueda detener sus misiles.
Ante el avance tecnológico militar ruso, esa OTAN impotente es la misma que sostenía que Rusia recurría a los chips de lavadoras (sic) para la fabricación de cohetes y misiles; la misma que, durante ocho años, armó hasta los dientes a Ucrania para enfrentar al gran oso, convencida de que lo derrotaría, que asfixiaría su economía con las sanciones y que podría generar una revolución de colores para tumbar a Putin…
Es útil detenernos a señalar las características de la producción militar de quienes lideran los distintos órdenes mundiales. De un lado, tenemos al estado norteamericano que exhibe un gigantesco presupuesto militar pero que es absorbido por los ridículos sobreprecios que impone la burguesía armamentística, es decir, la producción es manejada por empresas privadas. Para muestra vale un botón: en abril de este año, el representante republicano de Florida, Mike Waltz, denunció frente al secretario de la fuerza aérea yanqui que el estado había pagado la suma de noventa mil dólares por una pequeña bolsa de tornillos comunes y corrientes. Por otro lado, en Rusia las cosas funcionan de forma diferente: allí, el estado es socio mayoritario todas las empresas de la industria militar y el que decide las prioridades. La producción de armamentos no está supeditada a llenar los bolsillos de un puñado de multimillonarios, sino a lograr la máxima eficiencia por sobre el menor coste de producción en beneficio de su nación. Resumidamente: prevalece el valor de uso por sobre el valor de cambio. Esta dinámica es una herencia lógica de la economía planificada de la extinta URSS. Por ello, ha logrado enormes avances tecnológicos y, en la actualidad, muchos de los proyectos sobre los que trabajan los rusos datan de esa época, algo que comenzó desde que Putin llegó al poder después de la caída de la Unión Soviética.
En Europa, los trabajadores continúan sufriendo las consecuencias de que los gobernantes sigan a pies y juntillas los lineamientos provenientes de Washington. El ejemplo de Alemania sirve para graficar la situación general: de ser la principal potencia industrial del viejo continente, pasó a tener una economía en recesión que ha llevado al cierre de varias plantas de la emblemática Volkswagen, dejando en la calle a miles y miles de obreros. Cabe destacar que la “locomotora de Europa” era abastecida por la energía barata proveniente de Rusia y que el aprovisionamiento de hidrocarburos del país eslavo fue interrumpido por las crecientes sanciones a Moscú perpetradas por los EEUU de forma unilateral. Los ejemplos de Orban y Fico, primeros ministros de Hungría y Eslovaquia respectivamente, son aún muy incipientes, pero dejan entrever una luz que marca la salida al desastre actual: desoír a los decrépitos y decadentes títeres de la UE y la OTAN para iniciar un acercamiento a los BRICS.
La franja de Gaza sigue siendo un escenario terrorífico donde el sionismo continúa perpetrando un genocidio ante el silencio cómplice de organismos internacionales como la ONU, que aún sigue siendo una caja de resonancia del imperialismo. El reciente veto de EEUU a la resolución del Consejo de seguridad que establecía un alto al fuego en Gaza es más que elocuente... El fascista Netanyahu, primer ministro de Israel y recientemente declarado criminal de guerra por la Corte Penal Internacional, ha ido excesivamente lejos abriendo demasiados frentes que no puede ni podrá abarcar. Las derrotas militares se multiplican, como así también los suicidios y las deserciones dentro de un ejército con cada vez menos moral de combate. El último ataque a Irán ha demostrado que el tan cacareado poder militar de las fuerzas sionistas es una gran mentira, dejando al descubierto muchas debilidades. Una de ellas es la falta de tecnología de misiles tierra-tierra que puedan alcanzar al territorio persa, sabiendo que la Guardia Revolucionaria Islámica sí posee misiles hipersónicos que pueden llegar a Tel Aviv sin mayores inconvenientes. Por otra parte, los ataques de Hezbolá, además de ocasionarles serios golpes a las fuerzas sionistas, develan, también, la imposibilidad de Israel para poder ingresar en el territorio libanés.
La cumbre árabe-musulmana, celebrada el pasado 11 de noviembre en Riad, se expidió sobre la situación palestina condenando unánimemente el genocidio perpetrado por el sionismo a la vez que instó a Israel a retirarse de los territorios que ocupa desde 1967. Además, se dieron pasos hacia la consolidación de las relaciones entre Arabia Saudita e Irán, relaciones que les ponen los pelos de punta a los yanquis y a los sionistas, tanto como los últimos tratados de defensa mutua entre Moscú y Teherán.
El reciente ataque del imperialismo sobre Siria mediante la utilización de mercenarios terroristas, si bien fue preparado con una necesaria antelación, es otro engendro de la desesperación occidental. La sorpresiva captura de Aleppo, ciudad estratégica del norte sirio cercana a la frontera con Turquía, por parte de los yihadistas entrenados y armados por la CIA y el Mossad, ha derivado en la renuncia y posterior salida del país del ahora ex presidente Al Assad. No es casualidad que el ataque haya sido ejecutado inmediatamente después del alto al fuego entre el Líbano e Israel y luego de que el régimen fascista ucraniano comience a aceptar públicamente la derrota. La maniobra pareciera estar dirigida a abrirles un nuevo frente tanto a Hezbollá, como al ejército ruso que ya está operando allí de forma contundente y coordinada con el ejército árabe sirio e Irán. Los “rebeldes” yihadistas son de origen heterogéneo: los hay uzbekos, chechenos, uigures (etnia túrquica que habita en territorio chino), kurdos y turcos, entre otros. Principalmente, están nucleados en el frente Hayat Tahrir al-Sham, un derivado de Al-qaeda (invento de la CIA) y el Ejército Nacional Sirio. Por otra parte, es evidente que el gobierno de Turquía (que apoya y financia al ENS) también participa de esta avanzada en conjunto con el sionismo y los yanquis. Al parecer, los turcos no han renunciado a reconstruir el imperio otomano y Erdogan, presidente de Turquía, continúa viéndose a sí mismo como un moderno sultán del siglo XXI. Eso sí, la errática política de Ankara, con un pie en los Brics y otro en la OTAN, deberá corregirse en algún momento, sobre todo teniendo frente a sí una contradicción de gran relevancia con los yanquis: los kurdos a quienes sostienen. Los kurdos son una nación sin territorio que habita suelo sirio, iraquí y turco y que anhela un estado propio. Esa ambición les ha significado una histórica persecución de parte de Turquía. En los últimos años, un sector de los kurdos ha sido apoyado por los EEUU para desestabilizar al gobierno de Bashar Al-Assad y garantizarse el saqueo del petróleo del norte sirio. El tiempo dirá para qué lado se inclinará finalmente Turquía. Este avance sobre el territorio y contra el gobierno sirio aún está en desarrollo, por lo cual hay que esperar para hacer previsiones políticas cercanas a la realidad. Además, aún no ha asumido Donald Trump como para saber si continuará con la política de Biden en Medio Oriente o la intensificará, pese a que hoy se mantenga al margen.
Nuestro continente es otro de los escenarios en donde se reproduce también la disputa entre el viejo orden en declive y el nuevo orden en ascenso. La última cumbre de los BRICS configuró un gran impulso a la multipolaridad aunque, a la vez, dio muestras de contradicciones: la negativa de Brasil al ingreso de Venezuela es un claro ejemplo. A pesar de tener el visto bueno de Rusia y China, el país caribeño no pudo ser admitido por el rechazo del primer mandatario brasileño, Lula da Silva, pues las decisiones dentro de los BRICS deben ser tomadas por unanimidad. Brasil tiene una larga historia imperialista y ha sido caracterizado como un sub-imperio en Latinoamérica. El presidente ruso, Vladimir Putin, sugirió que hay intereses detrás de esa negativa y no es muy difícil suponer cuáles son: la búsqueda de Brasil de congraciarse con uno de sus principales socios comerciales: ni más ni menos que los EEUU. De hecho, los argumentos esgrimidos por Lula fueron los mismos a los que nos tienen acostumbrados los títeres de Washington: la falta de “democracia” y el no respeto a las instituciones por el supuesto fraude en las últimas elecciones. Así como en su momento reconocieron como presidente al delincuente Guaidó, agente de la CIA venezolano, que no representaba a nadie, ahora pretenden imponerle a un país libre el gobierno que a ellos les conviene, otra de las payasadas imperialistas que demuestran su histórica hipocresía y su doble rasero. Por otra parte, China sigue avanzando en sus relaciones con los países de nuestra región. La última reunión del G20 fue el escenario en donde se firmaron varios acuerdos con el gigante asiático. Los gobiernos de Perú, Chile, Brasil y hasta el payaso fascista Milei se han sentado con Xi Jinping, el presidente chino, para impulsar distintos convenios políticos y económicos.
El capitalismo no puede dar respuestas a las necesidades de la humanidad. A pesar del actual estadio de decadencia del imperialismo, su agresividad aumenta, derrama cada vez más sangre por el planeta con sus guerras y nos empuja hacia una debacle nuclear. Los trabajadores alrededor del mundo aún continuamos a la defensiva, por lo cual no salimos a la palestra como protagonistas. Es evidente la ausencia de una dirección que unifique a nuestra clase y a los sectores populares bajo una orientación en común. Esa dirección, encarnada en los Partidos Revolucionarios, hoy, es más necesaria que nunca. Por ello debemos ser conscientes de las tareas que tenemos por delante para consolidar la unidad del campo popular llevando a la práctica la amplitud de criterio, la generosidad y la solidaridad, como condiciones imprescindibles para construirla. Trabajar e insistir en las coincidencias y no detenernos en las cosas que nos separan, es el único camino para lograr la fuerza necesaria y hacer frente a quienes nos explotan y oprimen. Fuera del poder, todo es ilusión.
¡TRABAJADORES DEL MUNDO UNÍOS!
La Secretaría de DDHH de Avellaneda, dirigida por Claudio Yacoy, impulsó un proyecto de homenaje al compañero Carlos Ponce de León que fue refrendado no sólo por el Intendente Jorge Ferraresi, sino aprobado por la mayoría de los concejales municipales. En el contexto político del país, el respeto por la historia completa del “Negro”, apodo como se lo conocía, obrando en la ordenanza oficial, es un hecho político excepcional que da esperanzas en que es posible el respeto y la unidad en la diversidad ideológica y política del campo popular. Saludamos la iniciativa y compartimos las palabras de su compañera.
Las historias de los revolucionarios de los '70 no son cómodas: fuera de su contexto histórico y con el paso de los años, lo que hicieron aquellos compañeros y aquellas compañeras, hoy, no sería "bien visto", aunque sus razones de antaño sigan siendo las causas por las cuales vivimos cada vez peor y más explotados, más oprimidos, más pobres, más desocupados, más indefensos, más desorganizados.
Que la historia política del Negro esté plasmada COMPLETA en una ordenanza municipal habla de la gente que la propuso, de la línea política de su gestión; de un intendente que firmó bancando el "curriculum" que hoy sería considerado un prontuario y de los concejales que estuvieron a tono con la misma tolerancia para votar algo que, considero, era mínimamente incómodo para algunos. ¿Por qué digo incómodo? Justamente por esta cuestión de los contextos históricos.
En los '70, el triunfo de los vietnamitas y el de la Revolución Cubana, más la Unión Soviética saliendo triunfal de la Segunda Guerra Mundial, marcaron a las generaciones más próximas. El Mayo Francés y tantos otros hechos históricos dejaron su huella en los jóvenes del mundo a quienes los vientos de cambio y socialismo les brotaban por los poros.
Latinoamérica no fue una excepción tratando de sacurdirse las dictaduras represivas y pariendo una camada de revolucionarios cuyas ideas atravesaron la mayoría de las organizaciones y de los países. A su calor, militó alguien como mi compañero y todos los hechos rimbombantes y publicados en los diarios de la época que lo tuvieron como protagonista, no tengo dudas, espantarían a muchos en el presente. El Negro nunca fue un pacifista; tampoco un angelito. El Negro fue un hombre CON CONSCIENCIA DE CLASE hasta su final, un hombre que, cuando fue necesario, tomó decisiones personales políticas que lo llevaron a integrarse a una organización revolucionaria. Su accionar no fue de perfil bajo en ningún ámbito, como tampoco lo fue el de de miles de otros compañeros y otras compañeras, muchos hoy desaparecidos y otros sobrevivientes a la feroz represión.
Ser revolucionario de verdad no fue jamás moco de pavo. No sólo era sostener las ideas, sino pelear por ellas.

Lo valioso de este hecho sucedido hoy es que NO HUBO CENSURA NINGUNA para contar su verdadera historia. Y ésa es una decisión política que no se puede dejar pasar, particularmente en estos tiempos en que se pretende negar la historia, edulcorarla para que sea más digerible y diluirla para acomodarla a este contexto histórico.
No, los revolucionarios fueron tales porque pusieron el cuerpo para cambiar el mundo, SU mundo, el que los rodeaba y era opresivo y represivo, injusto y mal repartido, desigual y canalla.
No han cambiado las razones que los movieron a intentar ese cambio, sino todo lo contrario: se han agravado y así estamos en este presente aplastante que nos tiene dispersos y desamparados.
La reivindicación de la historia completa del Negro Ponce de León no sólo es justa, sino un hecho histórico fuera de lo común que contó con el aval político de un sector decidido a no olvidar NADA y a no tapar el sol con un dedo.
Por ello, que el PRO no avalara la ordenanza y votara en contra es coherente con su ideología: ni aún si hubieran vivido en el pasado en las épocas de las revoluciones habrían aceptado a los revolucionarios. Y no es casual: es que estuvieron y están en la vereda del frente, es que defendieron y defienden intereses que no son los nuestros, es que son los mismos que antes no dudaron en tocar las puertas de los cuarteles pidiendo que reprimieran en su nombre para aplastar a cualquiera que quisiera cambiar el mal reparto del mundo.
Por ello, saludo y agradezco este gesto político en el nombre de mi compañero. Porque no deja de ser un acto valiente decir TODA LA VERDAD de un ser humano que fue ejemplar, coherente, solidario y muy valiente cuando las papas quemaban. Ningún tibio genera un respeto como el que se ganó el Negro con el accionar de su vida entera.
Yo saludo y agradezco, sobre todo, la iniciativa de Claudio Yacoy que fue quien propuso esta idea, bancó el currículum de mi compañero a raja cincha y le puso mucho más que la firma y las ganas.
Si la historia la cuentan los que ganan, quiere decir que hay otra historia... Sin embargo, la vida del Negro Ponce de León contó con una excepcionalidad que traspasó su propia muerte: de él, hoy, contaron la verdadera historia.