El Combatiente Nº 84
Julio - Septiembre 2019 - Edición Nº 85
 

EDITORIAL

Tiempos de hartazgos se viven en Latinoamérica. El capitalismo en crisis y su burguesía financiera internacional han cansado a los pueblos con su saqueo sin límites al que ahora llaman “neoliberalismo”, como si tuviera algo de nuevo, como si no fuera un eufemismo que usan las élites gobernantes y que todo el mundo repite como loro sin saber que su uso entraña el ocultamiento del ascenso del capital financiero. El sistema es el mismo: el capitalismo a secas basado en la apropiación de plusvalía y la propiedad de los medios de producción. Nada nuevo, en todo caso, mejor aceitado y en etapa de crisis de superproducción. Los pueblos de Ecuador, Chile y Haití, exponentes máximos de ese hartazgo, eligieron las calles para expresarlo. Otrora fue Argentina la que corría a cuatro presidentes en poco más de una semana en aquel lejano diciembre de 2001. Pero en este presente, las mayorías argentinas soportaron cuatro años la peor pesadilla de las últimas décadas y decidieron sacudírsela con votos y urnas y no con movilizaciones para voltear a ningún presidente. Algunos dirán que la culpa es del peronismo porque pidió calma y espera hasta las elecciones, sin embargo, siendo conscientes y honestos, deberemos reconocer que por más que la dirigencia “aconseje” quietud, las masas, cuando están convencidas de lo contrario, no obedecen ni sugerencias ni órdenes. Aceptar que esto es así es tomar la realidad tal como es y no como nosotros queremos que sea. Por supuesto que hubiéramos preferido sacar a Macri antes de que destrozara todo el tejido social, nos arrastrara a la miseria y nos hipotecara el futuro, pero los que empujamos para eso debemos aceptar, fuimos una minoría no escuchada por las mayorías. En este contexto internacional, a su manera, los argentinos se desprenden de la pesadilla macrista aplastándola con los suficientes votos como para no darle ni siquiera la oportunidad de una segunda vuelta. Y, así, se irán.

Se acaban la revolución de la alegría, el delirio mentiroso de la pobreza cero y la espera inútil del segundo semestre y la lluvia de capitales. Llegamos al final del túnel del que hablara la vicepresidente borrada de casi todos los escenarios oficiales, aquella que hiciera el ridículo intentando parecer políglota en la cumbre del G20.

Se terminan los funcionarios disfrazados de árboles como Bergman; los secretarios de derechos humanos que minimizan a los desaparecidos y reivindican a los genocidas; los ministros que pagaban los tarifazos de la luz con dos pizzas; los que eliminaron los ministerios de trabajo, salud y educación; los que tiraron a la basura las cunitas para los recién nacidos y los libros para las escuelas; los que cuando despedían a empleados estatales los ninguneaban argumentando que todos eran ñoquis; los que cerraron escuelas en lugar de abrir nuevas; los que asesinaron a Santiago Maldonado, Rafita Nahuel y pretendieron hacernos creer que existía el terrorismo mapuche; los que abrazaron a Chocobar y adoptaron su doctrina; los que eliminaron la entrega de netbooks en las escuelas; los que liquidaron los medicamentos al 100% del PAMI y muchas de sus prestaciones médicas; los que dejaron a miles sin pensiones por discapacidad; los que se hicieron los desentendidos de las muertes de los trabajadores de la educación cuando explotó la escuela de Moreno…

Se van los cultores de la meritocracia; los estigmatizadores de los pobres que nos mandaron a agarrar la pala o nos acusaron de embarazarnos por un plan; los que apoyaron a presidentes truchos como Guaidó; los que se postraron ante Trump incondicionalmente y apoyaron todas sus propuestas a nivel internacional; los que se hicieron los desentendidos cuando desapareció un submarino argentino.

Pero, sobre todo, se van los responsables de dejar la “pesada herencia” de una deuda aumentada en más del 50% y conformada, aproximadamente, por 13 mil millones de dólares en bonos; 18 mil millones de dólares en títulos en pesos ley argentina y otros 66.700 millones en dólares en ley extranjera. Si a esto le sumamos la evaporación de las reservas que hiciera el macrismo, especialmente después de las PASO, el panorama del futuro que nos espera es desesperante. Tanto los que se van como los que están por llegar saben que es IMPOSIBLE pagar las deudas contraídas, entre ellas, la que Macri asumió con el Fondo Monetario Internacional. El nuevo gobierno encabezado por Alberto Fernández deberá afrontar, además, todo lo que Macri postergó para adelante y que constituyen próximos vencimientos: 30.000 millones de dólares (15.000 en dólares y la otra mitad en pesos).

Y se van impunes los que, también, acumularon un 290% de inflación en cuatro años (55% sólo para este año); los que aumentaron 3.240,1% la electricidad y 4.096,3% el gas; los que llevaron el dólar de $9.80 a $60; los que criticaron el cepo cambiario, le dieron libertad a la moneda yanqui y hoy apelan a un cepo aún más rígido que el criticado; los que produjeron el cierre de 23.051 empresas y la pérdida de 146.855 empleos industriales, sin contar los de servicio y los estatales nacionales y provinciales a lo largo y ancho del país; los que luego de criticar ácidamente los 207.000 planes sociales que había a su arribo otorgados por el gobierno anterior, los aumentaron a 467.000 durante su gestión.

Se van los creadores de la mayor pobreza: 35,4% de la población es pobre, es decir 16 millones de personas de las que el 7,7% es indigente. Uno de cada dos niños argentinos viven en la pobreza y no tienen sus necesidades mínimas satisfechas. Y ahora sí la herencia es pesada.

Nada hizo Cambiemos demasiado diferente a lo que hiciera Lenin Moreno en Ecuador o Sebastián Piñera en Chile. Con la misma fórmula, todos se endeudaron con organismos internacionales de crédito, enriquecieron a una selecta minoría y descargaron sobre sus pueblos bárbaros ajustes que los acorralaron hacia la miseria. No es diferente en Brasil donde también, como aquí, acaban de hacer una reforma previsional a la medida del Fondo Monetario Internacional que a todos los países les aplica la misma receta. Y si Macri no hizo la reforma laboral es por lo menos por dos razones: por la enorme resistencia de los trabajadores argentinos y porque no la necesitó a medida de que celebraba convenios por empresa, pauperizaba a los trabajadores con la inflación y los tarifazos y precarizaba a la clase obrera y al pueblo en trabajos cuentapropistas sin ningún tipo de cobertura social.

Se llenó la boca el presidente que se va cuando sostuvo que crearon un millón de empleos, pero no dijo que no son tales, que el 85% son trabajos precarios, de los cuales 350.000 son trabajadores no registrados.

Así llegamos a las elecciones, después de una sangría económica producida por la devaluación que implicó el salto del dólar y que se aceleró con el mal resultado de las PASO para el oficialismo. El pueblo, pacientemente, llegó a las urnas con esperanza. Su principal objetivo era sacudirse, como quien espanta la peor víbora venenosa, al partido militar mal disimulado detrás de un puñado de empresarios inescrupulosos que gobernaron durante cuatro larguísimos años. Y mientras en Argentina se votaba “ciudadanamente”, Chile ardía al son de “El pueblo unido jamás será vencido”… En este contexto latinoamericano ganó Alberto Fernández sin necesidad de balotaje.

Este sintético e incompleto balance final sobre los cuatro años de saqueo de radicales y macristas debería tenerse en cuenta para JUZGAR a todos los responsables y ponerlos presos en cárcel común no sólo por su latrocinio, sino por los muertos anónimos víctimas de su política; por los asesinados por gatillo fácil; por Santiago Maldonado, Rafita, Sandra y Rubén de Moreno; por los que se suicidaron ante la impotencia de su miseria; por cada niño que come salteado en el país de la abundancia. CÁRCEL COMÚN para Macri, Bullrich y todos los funcionarios responsables de haberse aprovechado del voto popular para gobernar sólo para el sector de la burguesía al que pertenecen, para la oligarquía de la bosta y todos sus secuaces.

De lo que viene sabemos poco pues ni siquiera se conoce el nombre de los ministros que designará ni cuáles serán sus ministerios. El nuevo presidente electo ya ha confirmado que su gabinete recién será conocido una semana antes de la asunción junto con algunas de las medidas de gobierno que pondrá en marcha.

Podemos inferir que el viaje de Alberto Fernández a México como primer destino después de ser elegido, a diferencia de otros presidentes que fueron primero a Brasil como socio dilecto de Argentina, augura un cambio en la alineación internacional, priorizando otros intereses regionales. Es de suponer que el nuevo gobierno abandonará al grupo de Lima y su rol injerencista en la política de otros países hermanos para alinearse con el Grupo de Puebla. ¿Y qué es? Se trata de una autoconvocatoria realizada este año e integrada por expresidentes, candidatos a presidentes y dirigentes de América Latina que se proponen un nuevo horizonte “progresista” como respuesta al ascenso de gobiernos conservadores como el de Piñera o Bolsonaro, entre otros. Tienen hasta su propia página web a la que llamaron “Progresivamente”. En ese encuentro, celebrado entre el 12 y el 14 de julio, los participantes se pronunciaron en defensa de la soberanía de Venezuela ante la aplicación del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), un tratado al que Venezuela renunció en tiempos de Chávez y que la OEA aceptó por imposición de Estados Unidos para justificar su política injerencista. Por tanto, con su pronunciamiento, el Grupo de Puebla tomó distancia no sólo de la OEA, sino también de la política yanqui. A su vez, se expresó en favor de una solución pacífica para el país bolivariano, basada en el diálogo como salida a los problemas económicos, políticos e institucionales. Por último, le pusieron fecha y lugar a la próxima reunión: noviembre, en nuestro país. Que el primer encuentro haya sucedido en México y el segundo se programe para realizarse en Argentina son indicios de por qué Fernández eligió como primer destino al país gobernado por López Obrador. Es interesante que las posiciones adoptadas por este grupo sean diametralmente opuestas al Grupo de Lima con el que Macri se alineó, servil y fiel a los intereses de Estados Unidos y su plan de saqueo a los países periféricos. En síntesis, lo concreto es que, aparte de todo lo expuesto, en México Fernández no sólo se encontrará con el presidente López Obrador, sino también con Carlos Slim, un mega empresario de las comunicaciones cuya empresa América Móvil SAB opera en nuestro país como Claro.

Estos cambios y movimientos súper estructurales latinoamericanos no pasaron desapercibidos por Bolsonaro, el presidente de Brasil, quien despotricó contra los argentinos por haber votado a Fernández y los calificó de equivocados. Hasta su hijo, con su aval, hizo declaraciones muy canallas metiéndose con la vida personal y privada del hijo de Alberto Fernández, una bajeza no digna de un mandatario. Bolsonaro, a su vez, sin filtro ni diplomacia salió burdamente poco menos que a repudiar al nuevo presidente electo y a negar su presencia en la asunción de mando y recibió, como devolución de atenciones, el pedido de libertad para Lula de parte de Fernández. Pero la bravuconada le duró poco al brasileño: los propios empresarios de su país presionaron para que se retracte, habida cuenta de los intereses materiales cruzados que tienen con los empresarios argentinos y los negocios que juntos amasan: según el INDEC, durante 2018, las exportaciones a Brasil fueron de 11.302 millones de dólares, mientras que de enero a agosto de 2019 llegaron a 6.802 millones de dólares. Por su lado, las importaciones de 2018 llegaron a 15.695 y hasta agosto de este año llevan 7.173 millones de dólares. Para Brasil, Argentina es su tercer comprador, detrás de China y Estados Unidos y Brasil es el principal comprador de nuestro país. La burguesía brasileña no piensa perder semejante volumen de negocios porque al desubicado de su presidente le caiga mal Fernández o su hijo o cualquier pariente. Acorralado, a Bolsonaro no le quedó otra que aceptar que “Argentina precisa de Brasil y nosotros precisamos de Argentina”. Es que a la burguesía de su país no le conviene para nada que se corte la cadena de intercambio comercial.

No sólo Brasil fue el destinatario del mensaje que implicó el viaje a México, el otro es el mismísimo Donald Trump. Sin embargo, Trump es mucho más astuto que su par de Brasil: ante el indiscutible triunfo de Fernández se comunicó con él a su despacho. “Felicitaciones por la gran victoria, la vimos por televisión” fue lo primero que le dijo. “Usted hará un trabajo fantástico. Espero poder conocerlo lo antes posible. Su victoria fue comentada en todo el mundo” siguió para llegar al punto que VERDADERAMENTE le interesa al yanqui: la deuda con el FMI. “He instruido al FMI para trabajar con usted, y no dude en llamarme” remató. Es que el capital no tiene ni banderas ni ideología y tanta amabilidad de Trump no es casual: fue el principal auspiciante del préstamo que el FMI le otorgara al gobierno argentino cuando mal calculó que había Macri para rato. Pero el presidente argentino será desplazado el 10 de diciembre dejando al descubierto la pésima jugada que hiciera el FMI al desembolsar el mayor préstamo de su historia otorgado a un solo país, equivalente al 61% de todo lo que le deben, es decir, más de la mitad que tiene por cobrar en todo el mundo. Nunca imaginaron que serían arrastrados por la pésima economía de Macri para quedar en el ridículo y al borde de no poder cobrarle a un país insolvente. A Trump, envuelto en un escándalo mayúsculo que puede llevarlo al juicio político, en medio de una crisis financiera escandalosa, perdiendo aliados en Medio Oriente y derrotado en la guerra en Siria, lo último que le falta es que Argentina entre en default por un presidentucho del tercer mundo al que le compró espejitos creyendo que tendría un aliado en la región por veinte años más. Se jugó todas las cartas a Macri y la jugada le salió mal, como en el resto de los planos políticos, por lo cual lo más conveniente es que establezca un buen vínculo con el próximo presidente y facilitar que pague su deuda con el FMI, máxime teniendo en cuenta de que siempre Estados Unidos ha vivido a costa de los países periféricos. Por otra parte, Trump tiene quien presione y hasta veladamente amenace al nuevo gobierno: Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, mandó un mensaje directo en una entrevista realizada por la agencia Reuters cuando sostuvo "Esperamos que Argentina cumpla el compromiso con el FMI". Alberto Fernández, por lo pronto, le respondió cordialmente a Trump y no acusó recibo de las palabras del Secretario del Tesoro mientras hombres como Massa, Santiago Cafiero y Felipe Solá tienden líneas hacia el país del norte con el fin de abrir paso a una renegociación de la deuda. Es lógico que Trump espera que Fernández, por lo menos, lo apoye en el tema Venezuela, pero el viaje a México y su encuentro con López Obrador hacen pensar que no será tan fácil arrastrarlo como lo fue con Macri.

Tanto el FMI, como los economistas de la burguesía aceptan que los futuros vencimientos no será posible pagarlos, por lo cual TODOS están barajando una renegociación de vencimientos y montos. Como sea, ya sabemos qué nos espera de cualquier gobierno burgués: aunque usen un eufemismo como “reperfilamiento”, la renegociación de todas las deudas con los organismos internacionales implica PAGAR, aunque usen otro eufemismo y nos digan que vamos a “honrar nuestros compromisos”. En realidad, como antes y como siempre, esa honra se traduce en más y más ajuste, pobreza, miseria y sacrificio de trabajadores y pobres que hemos financiado y seguiremos financiando a los artífices de la licuación y fuga de capitales de, aproximadamente, 73.160 millones de dólares.

Sabemos perfectamente que el gobierno que viene es otra versión de la burguesía para administrar su estado, la otra cara de la moneda, nos toca algo así como el policía bueno, una vez sacado a patadas el policía malo. No nos hacemos grandes ilusiones ni tenemos demasiadas expectativas como no las tuvimos nunca en ningún gobierno burgués. Y no es por mala predisposición, sino porque sabemos que son gobiernos que representan siempre los intereses de la clase dominante. "Estoy inaugurando la rama del liberalismo progresista peronista" dijo Alberto Fernández ¡Menos mal que es el “creador” de semejante engendro! Porque tenemos que informarle al presidente electo que esa “rama” NO EXISTE como tampoco existen ni el capitalismo “salvaje” ni el capitalismo “serio”. Lo único que existe es el capitalismo.

Fernández ni hace magia ni es el Che Guevara ni viene a hacer ninguna revolución. Apenas si podrá repartir algunas migajas que mitiguen el descalabro y el saqueo de Cambiemos y sus inescrupulosos socios. Para ello, no ha escatimado esfuerzos en hablar (por ahora sólo son palabras) de un supuesto pacto social entre los sectores empresarios, sindicales y sociales. Pero todos sabemos que, de haber un pacto, el mayor peso y sacrificio, como siempre, caerá sobre las espaldas de los sectores asalariados y de menos recursos. La CGT, cómplice directa de Cambiemos durante sus cuatro años de gestión, ya se hace los rulos con el pacto, así como también Hugo Yasky de la CTA que fue un poco más lejos y aceptó complacido el congelamiento salarial como si fuera un aporte solidario de los trabajadores. Todo está por verse a partir del 10 de diciembre. En el hervidero en que se ha transformado Latinoamérica, el nuevo presidente deberá andar con pies de plomo: las insurrecciones por hartazgo parecieran contagiosas y, cual expansión de un virus, recorren el continente. Argentina no es una excepción y viene de cuatro años de tolerancia, postergación y maltrato. No le queda demasiado hilo en el carretel de la paciencia. Las masas no le han firmado un cheque en blanco a los Fernández, sino que han depositado en ellos sus esperanzas para recuperar lo perdido. No son épocas de mucho margen para pergeñar un saqueo mejor disimulado. Los pueblos cambian y crecen: nunca, como ahora, tuvieron tan claro lo que significa caer bajo las garras del Fondo Monetario Internacional y los argentinos no son una excepción en Latinoamérica. Alberto Fernández ha dicho que se propone no sólo poner en marcha la economía y terminar con el hambre, sino generar puestos de trabajo, aumentar salarios y jubilaciones. Sin embargo, todo eso no es posible hacerlo pagándole al FMI ni con renegociación ni sin renegociación. Para cumplir con esos propósitos, NO SE DEBE PAGAR LA DEUDA EXTERNA. Lo que durante años sólo fue tomado como una consigna de la izquierda, hoy, los pueblos de Latinoamérica lo toman como una NECESIDAD ineludible para salir de la pobreza porque la realidad que golpea a nuestras puertas y vacía nuestras mesas está directamente atada al saqueo de los organismos internacionales de crédito.

Nosotros creemos que se abre una nueva etapa que debe encontrarnos organizados para exigir todo aquello que necesitamos ya:

Trabajo
Salud
Educación

Aumento de salarios, jubilaciones y planes sociales
Medicación gratuita para jubilados
Rebaja de las tarifas de luz, gas y agua
Vivienda
Transporte a precios populares

Aborto seguro, legal y gratuito
Educación sexual en las escuelas
Separación de la iglesia del estado
Prohibición del glifosato
Cese de la minería contaminante

Cese del gatillo fácil
Derogación de la Ley Antiterrorista
Cese de la judicialización de la protesta
Libertad a los presos políticos

Desmilitarización de las policías y la Gendarmería
Derogación de todos los convenios flexibilizados
No al pago al FMI y la deuda externa

Comenzamos estas líneas sosteniendo que nuevos vientos corren por América Latina. Los argentinos tenemos amplio pasado lejano y próximo de lucha. Nos hemos movilizado ante cada despido de trabajadores estatales, de fábricas, y de todas las empresas a lo largo y ancho del país; por la aparición con vida de Santiago Maldonado; en contra del 2x1; por la legalización del aborto; en contra de la reforma previsional; en contra de la suspensión de las pensiones por discapacidad; en contra del gatillo fácil; en reclamo de aumento de los planes sociales y aumentos salariales; en repudio por el asesinato de Rafael Nahuel y la muerte de los dos trabajadores de la educación de Moreno; en contra de cada cierre de escuela y cientos de situaciones que nos vieron en las calles, delante de comisarías, en los barrios y en los puestos de trabajo. No ha habido medida infame del gobierno por la cual no nos hayamos movilizado. Lo hicimos bien, aunque no nos alcanzó para evitar el  saqueo de Macri. No pudimos más de lo que hicimos. No es el final de nada, apenas fue el ejercicio de exigirle a la clase dominante por nuestros derechos pisoteados. Aún tenemos las manos vacías. Está en nosotros permanecer atentos y seguir hacia adelante luchando por lo que nos corresponde, recuperando lo que nos arrancaron a fuerza de hambre y represión. Está en nosotros la capacidad potencial de la unidad en la acción, que el futuro nos encuentre con la dignidad para no bajar los brazos por nosotros, nuestros hijos, nuestros padres y nuestros abuelos. Hagamos nuestro el canto del hermano pueblo chileno: ¡El pueblo unido jamás será vencido!

Que así sea en los tiempos que vienen. A vencer o morir por la Argentina.  

03 de Noviembre de 2019

Nota: cuando este periódico entró a imprenta se consumó el golpe de Estado en Bolivia. Desde el PRT REPUDIAMOS EL GOLPE DE ESTADO y nos SOLIDARIZAMOS con el pueblo boliviano. ¡FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA!

PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES
www.prt-argentina.org.ar

Por Amanda Cánepa.

INTERNACIONAL

Hablar o escribir sobre la economía del país hegemónico, Estados Unidos, no necesita de muchas palabras, puede resumirse en muy pocos renglones. Todos, gobiernos, gobernantes, economistas e intelectuales orgánicos del capitalismo occidental están en la nerviosa espera del desenlace de una debacle largamente anunciada que, según muchos analistas, irrumpiría durante 2020. Otros sostienen que ya ha empezado con recesiones y explosiones sociales en países periféricos. Algunos opinan sobre la gravedad del desenlace y dicen que será igual o peor que la Gran Depresión de 1929.

Por ejemplo, los nuevos cálculos de la deuda norteamericana, realizados por expertos de renombre, llevan a conclusiones aterradoras. La cifra real de la deuda pública de Estados Unidos se reveló en el informe de la empresa financiera norteamericana Alliance Bernstein. La cadena televisiva CNBC a su vez emitió un análisis titulado “El nivel real de la deuda estadounidense puede llegar a ser del 2000% de la economía nacional”. “El economista jefe de Alliance Bernstein Philipp Carlsson-Szlezak incluye en sus cálculos todas las obligaciones de Estados Unidos como país, por ello la conclusión es espeluznante: la deuda es mayor de 388 billones de dólares. Para no socavar la confianza y salvar a los inversores, se propone sacrificar el bienestar de los ciudadanos estadounidenses de a pie, afirma Carlsson-Szlezak”. Los síntomas e indicios de la acelerada decadencia del imperio estadounidense asoman en la superficie en las formas de escándalos por tráfico de menores, como el caso de Jeffrey Epstein, ligado al presidente y ex-presidentes y funcionarios de alto nivel de la Casa Blanca y famosos personajes norteamericanos y extranjeros. Personaje, Epstein, supuesta y convenientemente “suicidado” en una cárcel. Emergen espionajes internos y del exterior inclusive a sus propios aliados. Aparecen noticias sobre el accionar de los militares estadounidenses que constituyen crímenes de lesa humanidad en varios puntos del mundo, junto con el uso de armas prohibidas por convenciones. Abandono de tratados internacionales y otras decisiones políticas tienden a convertir el orden internacional en un aparente caos.

Estamos presenciando algo que solo aparece en la historia de la humanidad cada muchos años: un cambio de paradigma. Surge un nuevo orden mundial y todas las referencias y paradigmas de antes comienzan a desaparecer. Los que otrora fueron cruelmente ninguneados, ignorados, insultados y escarnecidos comienzan a triunfar. Los que dictaban las órdenes a su voluntad están en plena y cada vez más acelerada decadencia. Las que aparecen como declaraciones oficiales y lo que interpretan sus periodistas, analistas e intelectuales orgánicos ya no se corresponden con la realidad. Las medidas políticas que toman esos gobernantes se transforman en sus contrarios. Tendrán que cambiar sus dichos o los barrerá el huracán de los nuevos sucesos, porque ellos están contando otra historia. Por eso ocurre que muchas veces nos parece que viven una realidad paralela que no tiene relación con nuestra realidad. Es el “despegue” de la realidad que poco y nada tiene que ver con la de los pueblos.

En febrero de 1943, la inminente victoria de la URSS sobre la invasión nazi fascista cambió el rumbo de la historia de la Segunda Guerra Mundial. La conferencia de Yalta, en febrero de 1945 y la capitulación de la Alemania nazi fascista, el 8 de mayo de 1945, dieron a luz el nuevo orden mundial que hoy está agonizando. Estados Unidos y la Unión Soviética reemplazaron al Reino Unido y Francia que, doce años antes, eran las dos primeras potencias mundiales y que tuvieron que ver, como espectadores, el desmantelamiento de sus respectivos imperios a través de la descolonización. La caída de la Unión Soviética les creó a los gobernantes norteamericanos, Bush (padre), la ilusión de la “excepcionalidad” y de ser “los enviados de dios” y que esa “realidad sería eterna”. La “prosperidad” tan aclamada por los dirigentes políticos estadounidenses fue confiada a las grandes transnacionales que pactaron con Deng Xiaoping. En busca de mano de obra barata trasladaron gran parte de la industria norteamericana y europea, más una enorme masa de capitales en forma de inversión directa a China y la convirtieron en la gran fábrica del mundo. Lejos, muy lejos de la “prosperidad”, el “sueño americano” se convirtió en pesadilla. Las transnacionales se hicieron enormemente ricas y los pueblos norteamericano, europeos y de todo el mundo cada vez más pobres. Sus riquezas acumuladas en forma de empresas públicas fueron vendidas al mejor postor, quedando sujetos a ajustes y más ajustes.

Aquellos países y pueblos que se opusieron y se oponen son castigados con crueles sanciones y bloqueos, cuando no, con agresiones de enormes ejércitos de mercenarios terroristas y algunos, como Irak y Siria, están sujetos al robo de sus patrimonios como el petróleo, sus obras de arte, maquinarias, en fin, sujetos al bandolerismo internacional, como dijeran dirigentes de la Federación de Rusia. Todo esto dirigido por los gobiernos de Estados Unidos que, en 2001, organizaron, entrenaron y financiaron a mercenarios terroristas ya usados en Afganistán, para realizar el auto atentado del 11 de setiembre para justificar e imponer la estrategia Rumsfeld-Cebrowski, (destrucción de estados). Bush (hijo de mal padre) transformó el “Medio Oriente Ampliado” o “Gran Medio Oriente” en el campo de batalla de una guerra “sin fin”. En 2015, Rusia con Putin a la cabeza y en acuerdo con el gobierno sirio entró en el conflicto. En una semana, junto con el ejército sirio, liberaron una cuarta parte del territorio arrasando a los mercenarios terroristas comandados por norteamericanos, ingleses y franceses. El presidente legítimo de Siria Bashar al Assad, a pesar de los dictados occidentales al grito de “tiene que irse”, sigue gobernando en el 95% del territorio de su país. Es el fracaso total y rotundo de las tácticas y estrategias militares que pretende instaurar la supremacía del capitalismo financiero. Por tanto, lo que está por venir es inevitable…

El fastuoso recibimiento al presidente ruso Vladimir Putin en Arabia Saudita y en Emiratos Árabes Unidos se corresponde con los cambios de posición de los países del Golfo Arábigo-Pérsico que pasarán al bando ruso-chino. Así pasan por Moscú todos los que necesitan soluciones políticas para sus pueblos: Venezuela, Cuba, Nicaragua son recibidos con respeto y ayudados. Las empresas de energía rusas se expanden por el mundo sin pausa ni prisa. Los clamores de la agonía del orden imperante se hacen visibles por todas partes: Francia, con su pueblo en las calles, buscando romper con las injustas inequidades; Ecuador, Argentina, Perú, Uruguay, Chile, El Líbano, Honduras, Haití, Panamá, Colombia, Puerto Rico, El Líbano, Inglaterra, España, Grecia, en fin, a todos los pueblos los une la misma esperanza de una vida mejor. Todos, con distintas formas buscan el fin del sistema que los explota y oprime que es la raíz de todas las infelicidades.

Por otro lado, el crecimiento económico de China, Rusia e Irán, claramente definidos en enfrentar en todos los niveles a Estados Unidos y atraer a Europa a sus proyectos, más la tendencia a disputarle Latinoamérica a los norteamericanos y crear un proyecto multilateral en contra del unilateralismo estadounidense, tiene múltiples facetas económicas, políticas e incluso militares. Pero, por sobre todas las razones objetivas empiezan a crearse condiciones subjetivas alimentadas por los fracasos políticos de la administración norteamericana y las sucesivas derrotas en Irán, Cuba, Venezuela, El Líbano, fracasos y derrotas que ponen en evidencia su creciente falta de poder que, a su vez, envalentona a los pueblos y los decide a entrar al campo de batalla para combatirlo.

Es más que claro que se está produciendo, desde hace un tiempo, por un lado, una lenta acumulación de fuerzas en las masas populares, por otro, una lenta acumulación de hartazgo por las crueles y despiadadas políticas de la burguesía financiera imperialista que se apropia de una mayor porción de la plusvalía de los países dejándolos sin recursos para enfrentar y financiar las necesidades básicas de salud, educación, agua potable, obras sanitarias, etc. de las naciones. Lo único que crece en todos los países periféricos son las deudas contraídas por los estados. En este contexto era y es inevitable la rebelión de las masas populares. La burguesía financiera imperialista ha llevado a la humanidad a un inédito empobrecimiento generalizado. Las luchas de las masas es por la vida, en contra de la muerte que proponen los gobiernos.

Reiteramos: el capitalismo no pudo, no puede ni podrá resolver los acuciantes problemas del desarrollo de la fuerzas productivas, la única solución que puede presentar es la muerte para los que quieren el desarrollo, el régimen de propiedad privada de los medios de producción es un chaleco de fuerza para el desarrollo de dichas fuerzas productivas. Instintivamente, al principio, las masas golpearán hasta tomar conciencia, de eso no puede ni debe haber dudas, ya no caben engaños. Debe quedar claro, muy claro, que el capitalismo financiero NO ADMITE, NO ACEPTA Y NO ACEPTARÁ NINGUNA REFORMA. Por tanto, el “progresismo” no tiene futuro. Solamente puede servir y de hecho sirve de coartada para gobiernos como el de Lenín Moreno en Ecuador.

Tenemos que desnudar las mentiras sobre los recursos financieros de los países. Todos o casi todos acuden a los préstamos de organismos de créditos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, el Club de París o el Banco Mundial, pero ninguno posa su mirada sobre sus riquezas, sus tierras, sus subsuelos, sus ríos, etc. Debemos preguntarnos: ¿Por qué? Simple, tienen dueños. La inmensa mayoría de esas propiedades son productos de robos y, si los dueños robaron, son delincuentes y los delincuentes deben estar en las cárceles y no beneficiándose de una propiedad mal habida. Es algo que los pueblos no sólo conocen, sino que saben que es injusto. Por eso, y aunque las movilizaciones parezcan algo concertado entre las masas latinoamericanas cuando no es así, lo único concertado son las políticas de ajustes y su hilo conductor que tiene las siglas FMI.

El FMI tiene un “remedio genérico” para todos los países periféricos: privatización de las empresas públicas, aumento de tarifas de todos los servicios públicos, agua, luz, gas, etc. etc. congelamiento de salarios, precariedad laboral, aumento de combustibles, que encarecen el transporte, encarecimiento de los alimentos. A esto se le llama mayor extracción de plusvalía. Las masas ecuatorianas se cansaron, se hartaron y en el mes de octubre dijeron ¡Basta! Y generaron una rebelión que obligó a Lenin Moreno, después de varios días, a derogar el decreto. El gobierno ecuatoriano respondió a la rebelión de las masas con represión, balas de gomas y de plomo, gases y toda la parafernalia represiva. Después de retroceder, siguió reprimiendo, persiguiendo a los dirigentes de las masas. Hubo muertos y el final es abierto porque los recursos que no pudo sacarles a las masas intentará sacarlos de otra forma. Lenin Moreno y sus secuaces echaron las culpas al gobierno anterior y al gobierno venezolano.

Haití: está sumido, desde febrero, en grandes protestas del pueblo que buscan la renuncia del presidente Jovenel Moise, puesto en el cargo por el gobierno estadounidense. Organismos de derechos humanos, como Amnistía Internacional, informan de 42 muertes en las últimas seis semanas. Seguramente que el presidente es un mal llamado “neoliberal”, eufemismo que se usa para no decir fascista, igual que Lenin Moreno.

Perú: la pantalla es una supuesta “crisis institucional”. El presidente peruano Martín Vizcarra disolvió el parlamento. Supuestamente la administración “está” para resolver los problemas de su pueblo, pero no los resuelve y crea contradicciones entre “oposición” y “oficialismo” que ocultan las verdaderas razones de cómo y por qué no se resuelven. El fujimorismo es francamente fascista y parece que el presidente no es mejor, lo que menos les importa es resolver los problemas de las masas peruanas en su favor.

Chile: la rebelión de las masas fue detonada por el aumento de las tarifas del subterráneo. Los estudiantes de liceos decidieron viajar gratis y en oleadas entraron a las estaciones, se enfrentaron a los carabineros que desataron la represión que originó una larga y lenta acumulación de odios y broncas que los chilenos resumieron en pocas palabras: “no son 30 pesos, son 30 años”. Aún hoy, 2 de noviembre, la rebelión de las masas chilenas sigue en las calles, los represores usan todo el arsenal que aprendieron y usaron durante la dictadura de Pinochet tratando de frenar, de contener a través de asesinatos (más de 20 víctimas), torturas, violaciones y humillaciones a las mujeres y muchachos jóvenes en su mayoría. A pesar del denodado empeño que ponen los desclasados uniformados, no pueden frenar el odio acumulado por las masas chilenas que van por la renuncia del fascista Piñera quien se “bajó del caballo”, de la arrogancia y soberbia, haciendo concesiones que no alcanzaron: las masas quieren que se vaya. Según él, una semana antes, Chile era un “oasis”, estaba tan soberbio que le declaró la guerra al pueblo chileno definiéndolo como “un enemigo poderoso e implacable”. Hoy dejó sin efecto una ley por la cual beneficiaba a sus amigos más ricos a través de bajar los impuestos, mientras la inmensa mayoría del pueblo vive con la angustiosa realidad de sus deudas. A Piñera todo debe parecerle un desierto. Mucho más en cuanto dentro de las fuerzas represivas se están abriendo pequeñas grietas. Algunos, los más conscientes, tienen a sus familias movilizadas y les crean contradicciones.

Panamá: las masas panameñas también salieron a las calles para rechazar el proyecto del gobierno para reformar la Constitución de 1972. Los panamelos empiezan a descreer en las leyes, en la legalidad burguesa. Poco a poco la burguesía está perdiendo la legitimidad, algo muy grave para el futuro. La pérdida de legitimidad entrega el derecho a los pueblos para imponer la legitimidad popular, la legitimidad de nuestros reclamos, ellos no pueden vivir sin nosotros, pero nosotros sí podemos vivir sin ellos. Es muy posible que en Panamá el gobierno retroceda frente a las movilizaciones y en un contexto internacional desfavorable para medidas anti-populares.

Colombia: parece que está corriendo una brisa de cambios, el uribismo y el gobierno del payaso Iván Duque han perdido mucho en las elecciones regionales. Por un lado, es evidente que han perdido consenso y por el otro, se nota que las masas están más organizadas y perdiendo el miedo al tan todopoderoso narco estado colombiano. Siempre debemos tener en cuenta que allí están asentadas siete bases militares norteamericanas. Se le va a hacer más difícil al narco estado hacer realidad su política pro yanqui y anti venezolana, tendrá que poner en la balanza el nuevo contexto internacional, tomar en serio que la debilidad de los yanquis lo condiciona y también se verá condicionado por los cambios en la relación de fuerzas internas.

Bolivia: aquí, la situación es distinta. Las masas salen a defender lo que han conseguido y el derecho a conquistar más y mejores condiciones de vida. Defendieron al gobierno en contra de la reacción y del fascista Mesa y sus secuaces, como Camacho. Atrás están los norteamericanos que tienen como objetivo desestabilizar Bolivia y toda la región. También puso al gobierno en la imperiosa necesidad de profundizar lo realizado. Es necesario entender que este proceso lo empujó a la encrucijada de cambiar el régimen de propiedad de una de las zonas más ricas del país, Santa Cruz, cuna de toda la reacción. El quite del apoyo de la COB, el pronunciamiento de “neutralidad” del ejército y el sospechoso amotinamiento de la Policía, el accionar de bandas fascistas organizadas y financiadas por la embajada norteamericana, el ingenuo llamado a la OEA y el sucio papel que juegan los organismos de las Naciones Unidas inclinaron la balanza en favor de la reacción contra el gobierno de Evo Morales que se vio obligado a renunciar para evitar una masacre de un pueblo desorganizado. El “progresismo” le tiene más terror al pueblo organizado que a la reacción y por eso desarma política e ideológicamente a las masas y las entrega inermes a la represión fascista.

Las movilizaciones de las masas populares marcan una tendencia que seguramente se irá acentuando en la medida en que se agudicen las contradicciones entre los dos proyectos mundiales, multilateralismo-unilateralismo. Las masas han optado por enfrentar a la burguesía financiera imperialista y sus políticas. Se abre la necesidad y la posibilidad de que se produzcan cambios inéditos como, por ejemplo, en las relaciones humanas: posiblemente comience a trocarse el profundo individualismo por relaciones más fraternas y solidarias, cambio en las creencias más ancestrales. Los paradigmas actuales pasarán a ser recuerdos. Hemos leído una encuesta en la que jóvenes estadounidenses, en un alto porcentaje, estarían dispuestos a votar por el socialismo. Serán los jóvenes los protagonistas y sujetos de los grandes cambios. Es una muy buena noticia, pero no debemos olvidarnos que para salir de estas políticas donde el capital financiero es el “dueño y señor” se requieren políticas apoyadas por las masas populares organizadas y la disposición política a cambiar el régimen de propiedad de los medios de producción. La burguesía, principalmente la burguesía financiera, ha puesto el acento en hacernos creer que son problemas económicos, cuando en realidad no lo son. El problema es bastante simple y es POLÍTICO: o se llevan adelante políticas para favorecer a los más ricos, a una minoría o se encaran políticas para favorecer a los trabajadores y al pueblo, a los explotados y oprimidos por el capital. No hay tercera posición, es una u otra.

REPUDIAMOS EL GOLPE FASCISTA EN BOLIVIA.
REPUDIAMOS LA REPRESIÓN FASCISTA EN CHILE, HAITÍ, HONDURAS Y ECUADOR.
¡FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA!

11 de noviembre de 2019

Por Mario Roberto Salvatierra.

HOMENAJE

Agustín Tosco: extractos del debate Rucci - Tosco (1973)

Sindicalismo

Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica eminentemente democrática, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Por otra parte, hemos dejado bien en claro, siempre, que la CGT de Córdoba está dentro de la CGT nacional. No pretendemos ni como CGT de Córdoba, ni como Movimiento Nacional Intersindical, ni como Sindicato de Luz y Fuerza, constituir un ente paralelo a la CGT. Lo que sí reivindicamos es nuestro derecho a la crítica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior, el mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Córdoba luchan, si los compañeros, por los problemas que padecen, exigen plenarios de gremios confederados, nosotros ¿qué decidimos?, pues ir a la lucha y realizar los plenarios confederados; todo por la defensa de la clase trabajadora.

Para nosotros, el movimiento obrero y la CGT deben ser una palanca para transformaciones revolucionarias en esta sociedad capitalista

Burocracia

La burocracia sindical es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo al sindicalismo; de administrar desde posiciones de poder los beneficios sociales; de discutir especialmente los convenios colectivos de trabajo; de quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, desde el mismo término burocrático surge: gobierno de empleados. Significado gramatical que trasladada al campo sindical significa no asumir esa proyección general de la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social.

Sobre la unidad del campo popular

Yo no soy antiperonista, siento un gran afecto por muchos compañeros peronistas, convivo con ellos y lucho con ellos. Y a su vez, en perspectiva, pretendo esa unidad combativa con los compañeros peronistas, con las fuerzas de izquierda y revolucionarias. Eso no está aquí, pero sí en la CGT de Córdoba, y creemos que en el plano político en general, por eso no nos detenemos en el 11 de marzo, porque la historia está más allá de esa fecha y se construirá con todos los que hemos luchado juntos: peronistas y no peronistas, radicales, marxistas, cristianos, ateos, comunistas; se construirá de esta manera como se está construyendo en Latinoamérica, pero no con alianzas que evidentemente le dan un carácter espurio a ese programa.

Yo tengo raíz marxista. Pero el socialismo, en la Argentina, tiene una raíz heterogénea. Hay compañeros que levantan desde el peronismo al socialismo. Y, evidentemente esos compañeros peronistas van asumiendo el socialismo en unidad con los demás sectores.

Evidentemente. Con el peronismo combativo, con nuestros hermanos peronistas con los que estamos todos los días, no sólo nos sentimos identificados, sino hermanados como clase obrera para la lucha común y esperamos esa gran unidad con ellos a la que ya me he referido.

Sobre las luchas de los trabajadores y los pueblos y sus objetivos

Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en las manos de los consorcios capitalistas, de los monopolios, para el pueblo. Socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Deben desaparecer las clases y debe existir una clase, la de quienes trabajan. Y no como ahora, que existe la de los explotados y la de los explotadores.

El movimiento obrero no puede menos que plantearse, en esta etapa, los grandes problemas que surgen de la dependencia. La liquidación del dominio imperialista en nuestro país sobre la base de medidas concretas y, al mismo tiempo, en estrecha solidaridad con los movimientos de liberación, como en el caso del gran triunfo del pueblo vietnamita y la lucha de los pueblos de África y Asia, que también levantan estas banderas de independencia. Quien se queda en los estrechos márgenes del economicismo del movimiento obrero que demanda solamente aumentos de salarios va a ser permanentemente un apéndice del sistema, pero ésas son banderas que se levantan desde hace mucho tiempo en el movimiento obrero. Por otra parte, le diré que donde hay un asalariado y hay un capitalista, hay explotados y explotadores. Lo que no quiere decir que en el proceso de liberación nacional y social, no haya etapas que debemos cubrir en alianza con aquellos sectores de la pequeña y la mediana burguesía que estén dispuestos a enfrentar esa penetración imperialista.