PRT-ARGENTINA
Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Tamaño de texto + / -28 de Octubre - 2017

PRT OPINA

INTERNACIONAL

La agonía del dólar y la desesperación imperialista

Desde hace tiempo venimos sosteniendo que en el escenario geopolítico mundial somos testigos de dos sucesos de relevancia que están en desarrollo: por un lado, la crisis de superproducción del sistema capitalista y, por el otro, una disputa interburguesa en la cual se enfrentan dos facciones de la burguesía: el capital financiero y el capital productivo-industrial.(Leer mas)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Septiembre - Octubre - 2018

EDITORIAL EL COMBATIENTE Nº 83

GRANDES ACONTECIMIENTOS EN LA HISTORIA EL MOVIMIENTO OBRERO

Mucho se ha escrito sobre la “Doctrina Calvo” y la “Doctrina Drago” y la historia de ambas es de largo devenir, las dos dejaron su marca en las relaciones internacionales.

Carlos Calvo fue mucho más que el nombre de una calle en cualquier ciudad del país. Nació en Uruguay en 1824, se trasladó a Argentina para estudiar derecho y, desde entonces, adoptó la ciudadanía de nuestro país. Fue el autor del libro Derecho internacional teórico y práctico, publicado por primera vez en castellano en 1868 y cuyas premisas básicas que se conocen hoy como “Doctrina Calvo” son: a) los Estados soberanos gozan del derecho de estar libres de cualquier forma de interferencia (ingérence d'aucune sorte) por parte de otros Estados; b) los extranjeros tienen los mismos derechos que los nacionales y, en caso de pleitos o reclamaciones, tendrán la obligación de acabar todos los recursos legales ante los tribunales locales sin pedir la protección e intervención diplomática de su país de origen. Calvo también fue diplomático y desde ese rol intervino en conflictos internacionales aplicando lo que luego quedaría como jurisprudencia adoptada por la mayoría de los países latinoamericanos.

En 1902, Alemania, Italia e Inglaterra bloquearon y bombardearon los puertos venezolanos con sus buques de guerra. Es cuando el Ministro de Asuntos Exteriores de Argentina, Luis María Drago, envía una carta al embajador argentino en Washington donde declaraba que la deuda de un estado no puede ser argumento para justificar la agresión militar ni la ocupación de su territorio. Esta nota fue compartida por Calvo a juristas internacionalistas que la hicieron circular y, desde entonces, se conoce como “Doctrina Drago”, adoptada por la mayoría de las constituciones latinoamericanas. (1) Debemos aclarar que, posteriormente a su cargo de Ministro, Drago fue miembro del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya donde, en 1906, el derecho internacional consagró su doctrina como un precepto que debía regir las relaciones entre todos los pueblos de la Tierra.

Si bien lo que antecede es una muy apretada síntesis de una larga historia diplomática y judicial amerita su rememoración ante hechos que vivimos en la actualidad y que son de estricta responsabilidad de este gobierno.

El apoyo del gobierno de Macri a la autoproclamación de la marioneta venezolana al servicio de los yanquis, Juan Guaidó, y su participación en el canalla “Grupo de Lima” ROMPEN con una tradición histórica, jurídica y diplomática de no injerencia en los asuntos de otro estado. La alineación del gobierno con la posición injerencista de Estados Unidos pone en el tapete el tácito apoyo a la “doctrina Monroe”. ¿Y de qué se trata esta doctrina en asuntos internacionales? Es, nada menos, que la carta blanca a los yanquis que los faculta para intervenir en todos los países de Latinoamérica e impedir cualquier intromisión de Europa en este continente, lo cual sería tomado como una agresión que justifica la intervención imperialista de Estados Unidos. “América para los americanos” es su premisa más célebre. Y si bien la nota de Drago fue en apoyo a la Doctrina Monroe en contra del bloqueo de los puertos venezolanos en 1902, tanto la Doctrina Calvo como la Doctrina Drago, con el paso del tiempo, son los sostenes teórico-jurídico-diplomáticos que preservan a todos los países latinoamericanos de cualquier intervención militar por parte de un país extranjero, incluyendo Estados Unidos. Por esta razón, ambas doctrinas argentinas fueron férreamente combatidas y cuestionadas por los yanquis a lo largo de la historia.

El gobierno de Trump ha retrocedido en el tiempo y ha desempolvado su Doctrina Monroe. El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, en una conferencia realizada en la Universidad de Texas el año pasado sostuvo: "habíamos olvidado la importancia de la doctrina Monroe y lo que ella significó para el hemisferio". Tácitamente, con el accionar en contra de Venezuela por parte de los yanquis, se ha resucitado la vieja doctrina intervencionista. A eso adhirió el gobierno de Macri, aplastando toda una historia en la que se priorizó la búsqueda de las soluciones diplomáticas por encima del uso de la fuerza y se preservó la libre decisión SOBERANA de los estados latinoamericanos. Este antecedente parece que no rozara nuestras vidas, sin embargo, sienta el precedente para que el imperialista Estados Unidos pueda repetir lo que hoy hace con Venezuela en cualquier otro país del continente, incluido el nuestro. De todos modos, Estados Unidos aplica la Doctrina Monroe en lo que le conviene: sólo en la justificación para una intervención militar y económica en el país hermano, pero no se acordó de ella al aceptar la “sociedad” con los europeos para bloquearlo comercialmente. Es una aplicación sui generis de su doctrina pero de acuerdo con los intereses de la burguesía financiera internacional porque, justamente, la Doctrina Monroe dejaba afuera la intervención de cualquier país de Europa. Ahora, como Trump necesita el apoyo europeo, borra con el codo parte de su propia filosofía. Como furgón de cola de toda la maniobra están los gobiernos latinoamericanos integrantes del Grupo de Lima, títeres patéticos entre los que se encuentra Mauricio Macri, nuestro actual presidente.

El apoyo al autoproclamado Guaidó, tácitamente apoya la Doctrina Monroe que, como dijimos, faculta a Estados Unidos a intervenir en cualquier país americano unilateralmente como el patrón de estancia de todas las Américas. Con este aval de Macri al accionar de los norteamericanos contra Venezuela se ha aceptado que Argentina sea ni más ni menos un integrante más del patio trasero del imperialismo yanqui. Cuando Guaidó se desplome definitivamente, pues ya ha comenzado su caída libre como consecuencia de que los yanquis le están soltando la mano, no sólo quedarán en ridículo los europeos y los integrantes del Grupo de Lima, sino que en Latinoamérica habrán sentado el precedente escandaloso de romper con el principio de autodeterminación de los pueblos y de dejarle el campo libre a los yanquis para que repitan la acción en cualquier otro estado latinoamericano. Todos de rodillas ante el patrón.

Mientras Macri se “conduele” de la pobreza de los venezolanos y su carencia de medicamentos, aplica en Argentina el más brutal ajuste de la historia, aumenta la pobreza a dimensiones nunca vistas y mantiene una inflación que se traslada también a los medicamentos. Y si en Venezuela la gente muere por su carencia como consecuencia del bloqueo económico de las potencias imperialistas, en Argentina, la gente muere porque no puede acceder, directamente, a la compra de medicamentos aunque las farmacias estén abarrotadas y no tengan faltantes. Así es el doble discurso oficial. No sólo nunca vimos llegar las bondades del segundo semestre, sino que hemos ido perdiendo paulatinamente puestos de trabajo, poder adquisitivo, acceso a la salud y la educación.

Si se toma en cuenta el segundo desembolso del Fondo Monetario Internacional, hasta diciembre de 2018, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Argentina registra un nivel de endeudamiento del 97,7% de su Producto Bruto Interno y ocupa el primer lugar entre los deudores de la región, superando a Brasil, Costa Rica y El Salvador. Un podio despreciable si se tiene en cuenta que en 2015 el endeudamiento llegaba al 53,3% del PBI. Es decir, el gobierno que se quejaba de la pesada herencia nos legará otra el doble más pesada que la anterior.

Habíamos olvidado las palabras “riesgo país” y es mérito de este gobierno que volvieran a nuestra cotidianeidad y mientras el promedio para la región latinoamericana es 250 unidades, Argentina fue calificada por el indicador de JP Morgan con 783 puntos básicos. ¿Qué es el riesgo país? Es una unidad de medida que evalúa el riesgo para inversores extranjeros. Cuanto mayor es el riesgo, mayor es la desconfianza de los mercados. Cuanto mayor es la desconfianza, más caros son los préstamos, una lógica de hierro porque entraña el peligro de que el país no pueda pagar a sus prestamistas. En ese marco de debilidad acudió el gobierno al FMI, derechito a la boca de los buitres del mundo que se hacen el festín con los países más pobres y en peores condiciones. También en el aspecto de riesgo Argentina tiene el podio latinoamericano, seguido por Brasil, Colombia y Ecuador, todos países gobernados por la extrema derecha y con conflictos político sociales profundos.

Las patas cortas de Pinocho

Mintió Macri en el Congreso cuando sostuvo que "La Argentina está mejor parada que en 2015, hemos salido del pantano". Los números expuestos tiran por tierra su aseveración.

Mintió Macri en el Congreso cuando dijo “… propusimos un camino gradual que fue exitoso durante dos años y medio: creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión y las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700 mil puestos de trabajo.”.

Creció la economía”: no sólo que no creció, sino que se cayó de la mano de los tarifazos, la presión tributaria, el achique y cierre de empresas. El “camino gradual exitoso” describe muy antojadizamente lo que el gobierno entiende por gradual y exitoso.

Los tarifazos llegan al 1013% en el gas, a más del 1600% en energía eléctrica, al 550% en el agua, al 233% en el transporte de colectivos, al 238% en los trenes, al 200% en alquileres, sólo por mencionar algunos datos de la realidad.

Bajó la inflación”, dijo con descaro el presidente en un país donde la inflación durante su gobierno se disparó al 182% y donde, aparte de haberle recortado los haberes a los jubilados, los precios de sus medicamentos aumentaron el 540%... ¡Hay que tener descaro para decir estas cosas ante el congreso y las cámaras de televisión! Cuando asumió Cambiemos, en diciembre de 2015, el dólar estaba a 14,48 pesos. Hoy supera los 40 pesos. Ese aumento es una poderosa transferencia de ingresos desde los sectores más vulnerables a los sectores más poderosos. La timba financiera no se detiene y la burguesía especula con la moneda yanqui, los bonos y las deudas a futuro.

Mientras Macri aseguró que “aumentaron la inversión y las exportaciones”, el INDEC publicó: “En enero de 2019 las exportaciones alcanzaron 4.586 millones de dólares y las importaciones 4.214 millones de dólares. El intercambio comercial (exportaciones más importaciones) registró un valor de 8.800 millones de dólares, 16,6% inferior respecto de enero del año anterior. La balanza comercial registró un superávit de 372 millones de dólares. Las exportaciones en enero disminuyeron 4,7% (-224 millones de dólares) respecto a enero de 2018, debido a la baja de los precios (-4,7%). Las importaciones en enero disminuyeron 26,5% respecto a igual mes del año anterior (-1.523 millones de dólares). Los precios bajaron 0,2% y las cantidades se contrajeron 26,4%.” (2)

Bajó la pobreza” sostuvo Macri suelto de cuerpo cuando, durante su gestión, creció el 33,6% y se transformó en la cifra más alta de los últimos diez años de acuerdo con el informe realizado por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Es más, en Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica y Brasil la reducción de la pobreza ha sido tan significativa que millones de familias lograron salir de ella y en toda la región ha disminuido del 42% en 2003 al 25% en 2017. Argentina se lleva así no sólo el premio al mejor mentiroso de la burguesía, sino al más perverso y despegado de la realidad.

Creamos 700 mil puestos de trabajo” manifestó sin la vergüenza que debería darle la pérdida de 2.250 puestos de trabajo POR MES y 250 empleos POR DÍA desde fines de 2015, de acuerdo con el informe realizado por el Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV. En junio de 2018 el propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, reconoció ante el Congreso que entre 2016 y 2017 cerraron 4.787 pymes. En el segundo trimestre de 2018 el sector del cuero y el calzado cayó un 14,6% con el despido de 5.415 trabajadores; confecciones en cuero, un 6,9%, en total 3.040 puestos perdidos; ediciones gráficas, un 6,6% con 2.728 despidos; en el rubro químico, un 2,2%, lo que representó 2.400 despidos; el sector textil, un 4,2% y fueron despedidas 2.704 personas. Según el informe de la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas (Apyme) entregado al Congreso a principio de diciembre de 2018, cierran 25 pequeñas empresas POR DÍA. Un informe de UKRA (Unión de Kiosqueros de la República Argentina) denuncia que durante esta gestión se cerraron 25.000 kioscos y pequeños negocios como consecuencia de los tarifazos cuando una factura de luz pasó de 8.000 pesos a 23.000.

¿Acaso Macri se mudó, se fue del país, permanece demasiado tiempo de vacaciones, tanto como para ir al Congreso con semejante rosario de falsedades, una detrás de la otra? Pero el discurso no quedó allí, sino que fue a por más con frases tristemente célebres como "Lo que estamos haciendo no tiene vuelta atrás, ya no nos da todo lo mismo. Ya no aceptamos que nos mientan o que nos oculten datos relevantes, o que pongan en jaque la institucionalidad de nuestra democracia. Ya no creemos en las soluciones mágicas". Y no, todos sabemos que no tiene vuelta atrás, que después de su gobierno vendrán días peores para nosotros porque nos deja endeudados hasta el cuello, con una economía colapsada, con miles de trabajadores sin trabajo y millones de pobres con hambre, con escuelas desmanteladas y hospitales devastados, con miles de viejos enfermos y sin recursos, con niños y familias enteras durmiendo en las calles. Y sí aceptamos que nos mientan, como el presidente, por ejemplo, sin que nadie mueva un dedo y teniendo a las mayorías conteniendo la bronca sin atinar a qué hacer. Sí nos ponen en juego la institucionalidad cuando aprueban a un golpista, se alinean con el imperialismo y hackean a un gobierno constitucional de un país hermano.

En medio de esta debacle todavía tienen la caradurez de especular con las elecciones y pretender perpetuarse en Balcarce 50, cuando son dignos de ser echados a patadas, lisa y llanamente, por infames y hambreadores. Pero tampoco tienen moral los que hoy se presentan como “opositores”, los mismos que le levantaron la mano al gobierno en el Congreso y le votaron todas sus leyes de ajuste. Las elecciones de 2019 se ofrecen como un cambio de collar al mismo perro.

Resulta casi paradojal que en un año electoral el gobierno haya recrudecido las medidas represivas si se tiene en cuenta que no puede cautivar votantes a través de la economía y que las encuestas cada día dan más abajo en la percepción de la imagen de Macri para una posible reelección. De acuerdo con el Informe de la Situación Anual Represiva Nacional, presentado este 15 de enero por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), este gobierno ha profundizado la violencia del estado y, en 2018, cada 21 horas una persona perdió la vida en manos de la represión estatal por gatillo fácil o en los centros de detención, según testimonios y denuncias de su dirigente María del Carmen Verdú. La denuncia incluye una militarización cada vez mayor en las calles; el robo de datos de los celulares de detenidas y detenidos para instalar el “ciberpatrullaje”, uno de los juguetes nuevos favoritos de la ministra; una batería de resoluciones para condenar la protesta y detener ilegalmente a manifestantes por parte de jueces y fiscales inclinados por la ideología de Cambiemos; una frenética campaña de propaganda desplegada por los medios oficialistas y un ejército de trolls que opera en las redes sociales y “represión a la protesta, al conflicto social, a los sectores que se organizan de la clase trabajadora”.

La represión al verdurazo en Constitución llevada a cabo en contra de militantes y clientes pobres fue uno de los ejemplos de la profundización de las medidas represivas y marcó un antes y un después en la percepción social sobre el gobierno. La imagen de una viejita recogiendo berenjenas del piso desnudó varios aspectos: la pobreza creciente en todos los sectores vulnerables de la sociedad; el desamparo en que se encuentran miles de ancianos y ancianas; el carácter perverso del gobierno que impidió una medida pacífica que ALIMENTABA a los que menos tienen. Ya no sólo se les impide comer a los pobres con medidas de ajuste, sino que, literalmente, se les saca de la boca el alimento a punta de pistola y a garrotazos. La posterior represión realizada en el Congreso que tuvo como su objetivo principal a fotógrafos, camarógrafos y periodistas también desnuda la desesperación del gobierno por tapar el sol con un dedo apelando a la censura de todos los que denuncien su accionar y dejen plasmados en imágenes cada uno de los actos represivos salvajes y furibundos de una policía envalentonada por una Ministra de Defensa como Bullrich quien sostuvo que “la versión de las fuerzas es de carácter de verdad para nosotros”. A esas versiones se aferran jueces y fiscales para judicializar la protesta social creciente e intentar amordazar a la prensa alternativa procesando a sus trabajadores. Sin embargo, el objetivo del macrismo de meter miedo en la sociedad para desmovilizarla no ha surtido efecto y una por una sus maniobras caen a la luz de los hechos: el tan elogiado policía de gatillo fácil Chocobar está acusado de “homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber” por haber baleado por la espalda a un asaltante en La Boca y la Corte Suprema le rechazó por unanimidad un recurso de queja presentado por su defensa por lo que su procesamiento quedó firme y deberá enfrentar un juicio oral; en el juicio abreviado al que fue sometido Fausto Jones Huala, testigo principal del asesinato de Rafael Nahuel por efectivos de la Prefectura, quedó establecido que Jones Huala no utilizó armas de fuego contra los integrantes del grupo Albatros por lo cual fue sobreseído en el delito de usurpación y uso de armas de fuego; en la causa que investiga el asesinato de Rafael Nahuel, la justicia aceptó como querellante a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Bariloche, lo que implica un primer reconocimiento de que el crimen fue una violación a los derechos humanos.

Cambiemos enfrenta cuestionamientos por fuera y por dentro. Por fuera, por parte de una sociedad a la que no logró paralizar en el reclamo aunque las masas no hayan podido unificarse en un solo puño para frenar el avance de todas las medidas de ajuste y represivas del gobierno y, por dentro, con la fractura de su frente con los radicales, cuya punta más sobresaliente del iceberg es la interna cordobesa y cuya bofetada más adversa fueron las elecciones neuquinas donde salieron terceros cómodos. Los radicales están considerando abandonar un frente que, para ellos, es un salvavidas de plomo y con el cual apenas si ganaron un par de gobernaciones y debieron soportar el ninguneo del Pro a la hora del nombramiento de funcionarios partidarios que fueron prolijamente dejados de lado. Los radicales pusieron su aparato al servicio de los ceos y han perdido crédito social interno y externo. La cuenta no les cierra.

El peronismo sigue no sólo con sus vaivenes, sino con la desesperación que tiene de no poder sacar a la luz un candidato que resista un archivo: todos están embadurnados por su accionar en diferentes etapas catastróficas del país, corrupción, frentes vergonzosos en los que participaron, alianzas espurias y traiciones varias. La única que mantiene un piso propio de votantes es la ex presidenta Cristina Kirchner pero es resistida por la mayoría del Partido Justicialista y la burocracia sindical, además de protagonizar una corrida judicial, de juzgado en juzgado, por múltiples denuncias de corrupción, motivo por el cual su candidatura no es alternativa para aquellos que están fuera de ese piso propio del que goza.

Creer en las elecciones burguesas sigue siendo una cuenta pendiente para las masas que no han encontrado el camino de unidad necesario para no sucumbir a los cantos de sirena de un hato de sátrapas que no representan sus intereses. Lamentamos haber llegado a este año electoral sin que pudiéramos encontrar ese camino que, si bien se gesta por abajo en cada acción de protesta, luego es dilapidado por una dirigencia repetida que sólo aspira al cambio de manos del poder dentro de la clase dominante y a espaldas de los explotados y pobres del país. No, no hemos ni sabido ni podido. Aún priman en nosotros las diferencias por encima de las coincidencias, aún son más importantes todos los enfrentamientos del campo popular que la necesidad crucial de una unidad que nos pondría en otra relación de fuerzas. Todavía estamos a la defensiva y está lejos un auge que nos lleve a descubrir nuestras propias potencialidades. No hemos podido parir una dirigencia nueva, incorrupta y leal que nos acerque a vivir en una sociedad más justa para todos los que integramos ese heterogéneo campo popular. Y hasta que no logremos superar esas diferencias y gestar esa dirección que nos unifique y aglutine en la búsqueda de nuestros objetivos seguiremos atados de pies y manos y dependiendo de esa dirigencia corrupta, remanida, mezquina y canalla integrada por políticos y sindicalistas repulsivos.

Otro 24 de marzo nos tendrá, por miles, en la calles del país, rememorando la nefasta fecha en que las fuerzas del “orden” conformadas por las fuerzas armadas, los políticos y los civiles de la burguesía, se hicieron con el poder e instauraron la más sangrienta dictadura militar que asesinó a 30.000 compañeros. Fueron todos ellos, algunos más expuestos y pagando el costo político, como los militares. Y otros en bambalinas, aprovechando los beneficios de la dictadura, como los civiles y políticos de la burguesía que se llenaron los bolsillos con pingües negocios y cuya descendencia es, hoy, parte de esa dirigencia que pretende ganar las elecciones de este año. Todos fueron responsables de las muertes de nuestros compañeros, de las torturas a que fueran sometidos, del encarcelamiento de miles de personas, de la apropiación ilegal de sus hijos, sus bienes, su vida misma. Pocos fueron juzgados por la justicia burguesa si se considera que sólo un puñado de milicos fueron condenados, que gran parte de ellos goza de la mentirosa prisión domiciliaria por “viejitos” y que los civiles y políticos de la época gozaron y gozan de absoluta impunidad. Ellos fueron los ideólogos del genocidio, usaron su mano de obra paga y uniformada para el trabajo sucio de sacar del medio a una generación que ponía en peligro sus intereses materiales. Eso y no otra cosa significa el 24 de marzo: el comienzo de una etapa histórica canalla de impunidad y latrocinio bañado en la sangre de nuestros compañeros.

A nuestros 30.000 ¡Gloria y honor! por su entrega, generosidad y por seguir siendo el faro al que debemos aspirar.

A todos los que siguen la búsqueda de un país justo, nuestro deseo de que encontremos juntos una salida a nuestras penurias. A todos nosotros, sin excepciones, aún con las diferencias, por levantar las banderas que nos legaron nuestros 30.000 compañeros detenidos desaparecidos ¡Salud y Revolución!

16 de marzo de 2019

Referencias:

1) https://scielo.conicyt.cl/

2)https://www.indec.gob.ar/